La ya tradicional procesión ha recuperado un trocito de historia de Córdoba
Cuando la Asociación Virgen del Rosario de San Agustín decidió dar un paso adelante y la Hermandad de las Angustias de Córdoba prestó su colaboración, se recuperó una tradición que la ciudad daba ya casi por perdida y olvidada.
Se trataba de la recuperación de la procesión de la Virgen del Rosario de la iglesia de San Agustín que, en la tarde-noche de este sábado, recorría las calles de la capital en su, de nuevo, tradicional procesión.
Y hacía recorriendo un estético e histórico itinerario que comenzaba en el citado templo, para proseguir por algunos de los enclaves más bellos de un barrio que -como decía el inolvidable Rafael Cantueso– era el único que no tenía su nombre por una parroquia, sino por un convento.
Un hecho que demuestra el peso hístorico de San Agustín y del que se volvió a disfrutar en un itinerario hermoso que discurrió por la plaza de San Agustín, Rejas de Don Gome, Juan Rufo y la calle Alfaros.
Además de otros enclaves impagables como la Puerta del Rincón, el pasaje de la Estrella, la plaza del Conde de Priego, la de Santa Marina, Moriscos, y Obispo López Criado.
Y todo ello con el acompañamiento musical a cargo de la Banda de El Saucejo, una formación magistralemnte dirigida por Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros (uno de los genios de la composición de nuestro tiempo), que puso el tempo de la celebración de aquel momento en que la Asociación Virgen del Rosario de San Agustín decidió dar un paso adelante y la Hermandad de las Angustias decidieron recuperar un trocito de historia de la ciudad.
















