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Córdoba, Galerias

La Hermandad de Palmeras elige el Día de Asunción de la Virgen para firmar con Antonio Bernal la hechura de su nuevo Crucificado

La Hermandad de Palmeras ha  elegido una fecha cargada de un profundo simbolismo, el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, para proceder a la firma del contrato de la hechura de su nuevo Crucificado con el imaginero Antonio Bernal Redondo, escultor elegido por la asamblea de la corporación entre un nutrido grupo de artistas. Con su formalización, el Hermano Mayor, Raúl Torres Ruiz, asegura protagonizar en la mitad de su segundo mandato el mayor impulso patrimonial desde que se fundara la Hermandad en 1972.

Con este plausible avance, la corporación Claretiana se encuentra cada vez más cerca de que su nuevo Crucificado sea una realidad; ya que hasta ahora, la nueva imagen se encuentra en la retina de sus hermanos mediante un boceto en barro a tamaño académico. La transformación o paso a madera de cedro real se encuentra prevista para el próximo mes de septiembre mediante el sistema de sacado de puntos, proceso que permitirá visualizar la nueva Imagen Titular a tamaño natural, y motivar, aún más si cabe, a este nutrido grupo de hermanos.

Para la realización de este nuevo Crucificado, la Hermandad se encuentra permanentemente en contacto con el escultor para trabajar en el aspecto técnico, artístico y económico a través de Comisión que preside su Secretario José Luis Pulido. En esta última faceta es donde tropieza la Hermandad con su mayor dificultad, habida cuenta que a este paso el trabajo que la Junta de Gobierno está realizando desde entonces a través de múltiples actividades no permitirá conseguir el objetivo de bendecir su Imagen en el próximo año 2020, razón por la cual los hermanos solicitan la ayuda adicional a corporaciones y aquellas personas que deseen colaborar con un donativo en la cuenta bancaria creada al efecto: 0237-6153-30-9170840397, cuyo cartel “Ayúdanos a hacerlo realidad” se difunde en esta noticia y a través de los medios de comunicación que dispone la Hermandad en su página web, Facebook y twitter. Para ello, la Hermandad ha creado ex profeso un emotivo saluda para agradecer la ayuda, por pequeña que sea, de los posibles colaboradores; y es que ahora, a la firma del contrato, es cuando tendrá que realizar un esfuerzo adicional que permita hacer realidad su sueño.

La Cofradía de Palmeras sigue luchando para obtener el lugar digno que merece en la Semana Santa cordobesa, destacando sobremanera por su amplia labor social y formativa en uno de los barrios más desfavorecidos de España, al punto de lograr en la pasada Cuaresma la obtención del Galardón Pasión Solidaria de Córdoba, objetivo que siempre es prioritario y fundamental para sus hermanos. En un segundo plano, y en esta ocasión por fuerza mayor, no pueden dejar a un lado adecuar su patrimonio a los niveles del mundo cofrade cordobés con la creación de este que será uno de los más portentosos Crucificados de Córdoba.

Y precisamente sobre esto último nos informa la Comisión de la Junta de Gobierno, que los plazos de ejecución de la escultura han tenido que ser flexibilizados en el contrato atendiendo al poder adquisitivo de la única Hermandad ubicada en el barrio de Palmeras, donde no es posible, quizá como en otras Parroquias y/o núcleos de población realizar actividades que permitan sufragar la Obra completamente finalizada en un plazo menos dilatado. Cabe recordar que son muy pocas las Cofradías de Córdoba que han sustituido a su Titular, si bien la Hermandad de Palmeras tomó por unanimidad la decisión de realizar su nuevo Crucificado como consecuencia del deteriorado estado de conservación de la actual Imagen, por el material utilizado en su realización, y por la inviabilidad de un proceso de restauración que garantizara un soporte estable.

Un Crucificado dentro de los cánones clásicos barrocos del siglo XVII

El crucificado, esbozado dentro de los cánones clásicos barrocos del siglo XVII, representa a Cristo muerto en la cruz sujeto con tres clavos. Su cuerpo, sublime y de extraordinaria proporción, ha sido modelado con un exhaustivo conocimiento anatómico de la figura humana; resaltando la belleza, dulzura y espiritualidad de Jesús sobre la tensión propia de una muerte en la cruz. Presenta una inclinación en el torso de 42º sobre el estípite, posición que hace posible que la Imagen se descuelgue o incline hacia adelante con gran aplomo para estirar completamente los brazos y apoyar su peso sobre la pierna izquierda.

La cabeza se inclina ligeramente hacia su derecha y clava sobre su sien las alargadas espinas de una corona de gran volumen en una melena recogida encima del hombro derecho, para destacar a cada lado un mechón de pelo en forma de trenza o rulo judío. Los ojos se encuentran ligeramente entreabiertos, el tabique nasal es prolongado y sus pómulos pronunciados, las cejas bien señaladas confieren al rostro largo y estrecho de la imagen idénticos síntomas de relajación provocada por la placidez de la muerte, confiriendo en la Imagen la serenidad solicitada por la Hermandad al escultor.

El paño de pureza ha sido estudiado con detenimiento, gozando de gran equilibrio y volumen en la disposición de las telas, y resolviendo su disposición de forma novedosa en la línea del estilo personal del autor y a la altura de su madurez y calidad artística, anudando con una moña suelta sobre la cadera derecha.

A la vista de esta gran escultura, Antonio Bernal destaca el gran misterio de la Piedad del Salvador sobre los padecimientos de su propia carne durante la Pasión, confiriendo belleza y elegancia espectacular a la dureza de la muerte.

 

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