La hermandad de San Álvaro se cita con Córdoba

El pasado 26 de enero, la Hermandad del Santísimo Cristo y San Álvaro de Córdoba presentaba en las dependencias de la cofradía, en su sede canónica del Santuario de Santo Domingo de Scala Coeli, los actos a celebrar por la corporación de gloria a lo largo del año 2018.

El primero de ellos tendrá lugar el próximo domingo día 18 de febrero, cuando la hermandad celebra la festividad del Beato Álvaro de Córdoba, si bien su onomástica se conmemora el 19 de febrero. A las 12 horas se celebrará una eucaristía en su honor en su sede canónica, estando presidida por José Antonio Segovia de la Torre, superior de los Dominicos de Scala Coeli. Posteriormente, el día 25 de febrero a las 11 horas, en un acto conjunto con la Agrupación de Cofradías de Córdoba, tendrá lugar la exaltación a San Álvaro de Córdoba, patrón de las cofradías cordobesas. Para esta ocasión, el pregón estará pronunciado por José Antonio Luque Delgado, periodista de Canal Sur radio.

Durante los tres primeros domingos del mes de marzo, días 4, 11 y 18, se celebrará el solemne triduo en honor del Santísimo Cristo de San Álvaro, concluyendo el día 23 de marzo, Viernes de Dolores, con el tradicional Vía-Crucis que se celebrará en las proximidades del Santuario de Scala Coeli.

Por otro lado, la popular romería de Santo Domingo tendrán el pistoletazo de salida con el pregón, a celebrar el día 13 de abril en el Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad, que ofrecerá Antonio Vázquez Romero. El día 21 de abril, se celebrará el preludio de la romería y el acto de convivencia con las peñas cordobesas, culminando todos estos actos el domingo 22 de abril con la tradicional Romería de Santo Domingo por las calles de la ciudad califal. Como novedad, el cartel anunciador de la romería ha sido elegido mediante concurso organizado por la hermandad y la Escuela de Arte Mateo Inurria, para el que han concurrido 18 alumnos del dicho centro. El ganador de este 2018 ha recaído en la persona de Ailin Fernández Lora, cuya obra fue presentada en el transcurso del acto.

En Scala Coeli se construyó el primer Vía Crucis de Europa. Fue Fray Álvaro, gran devoto de la pasión del Señor, quien impulsado por ese fervor pasionario peregrinó a Tierra Santa en 1419 y quedó impactado por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por Jesucristo. Inspirado por aquella experiencia sintió la necesidad de orientar su existencia por un cauce de austeridad y ascetismo. Eligió la sierra de Córdoba para fundar su convento porque la topografía se antojaba semejante a la de Jerusalén. Desde el convento, la Jerusalén cordobesa, hasta un monte situado al sur, a idéntica distancia del lugar de la crucifixión a la Ciudad Santa, edificó una serie de estaciones que terminaban en el Calvario, donde puso tres cruces. Fray Álvaro y sus religiosos comenzaron a meditar los sufrimientos del Redentor por esa Vía dolorosa que había recreado.

La estructura de aquél Via Crucis promigenio, auténtico origen de nuestra Semana Santa, ha sufrido una notable evolución a lo largo de los siglos siendo la obra del holandés Adricomio, de fines del siglo XVI, sobre el modo de practicar esa devoción, y los Ejercicios Espirituales del P. A. Daza, O. F. M., que fue el que concretó el número de las 14 estaciones en 1625, quienes ejercieron un influjo definitivo.

En la actualidad el Vía-Crucis de Scala Coeli se celebra cada Viernes de Dolores con la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de San Álvaro. Respecto a su llegada al monasterio, cuenta una antigua leyenda que San Álvaro quiso tener un crucifijo para su convento, pero carecía de recursos para ello. Caminando por los montes que rodean a tan fabuloso santuario, San Álvaro se encontró con un mendigo, este se encontraba en tal situación que no podía ni caminar. Lo cargo a sus hombros y lo llevó hasta la puerta del convento. Lo dejo en la puerta y fue a buscar a algún fraile que le ayudara a transportar al pobre hombre. Cual fue su sorpresa que cuando volvió, el mendigo había desaparecido y en su lugar se hallaba una imagen de un Cristo Crucificado. Gracias a su generosidad, San Álvaro pudo tener el Crucificado que tanto anhelaba.