Bajo diseño de Álvaro Doctor, están ejecutando cuatro contrastados artesanos y artistas: el tallista Pedro Sánchez Poveda, el ebanista Juan Pérez Sánchez y el tornero Manuel Carmona Reyes, al tiempo que los trabajos de imaginería corren a cargo de Irene Pérez Carretero.

Córdoba comienza a prepararse para vivir la salida procesional del Arcángel San Rafael, custodio de la ciudad, auténtica Medicina de Dios que vendrá a sanar los corazones afligidos, como viene haciendo desde el siglo XVIII, en virtud de la mano de Alonso Gómez de Sandoval y protagonista de parte importante de la devoción popular que descansa en la más honda tradición de los cordobeses, transmitida de generación en generación. Una procesión en la que, tal y como adelantamos en Gente de Paz, estrenará la talla completa de los respiraderos del paso que está ejecutando José María Higuera. En concreto, el paso mostrará estas piezas y dieciséis escudos dorados y policromados, repartidos por la talla, alusivos a la ciudad de Córdoba, según han confirmado a Gente de Paz fuentes de la Hermandad. Se trata del escudo de la Hermandad y de instituciones relacionadas con ella así como de casas nobiliarias.
Pero no será este el único estreno que presentará la Hermandad cuando inunde las calles de Córdoba por obra y gracia de esta tradición sobrevenida en que se ha convertido la presencia del Custodio camino de la Basílica de San Pedro, donde rendirá pleitesía a los Santos Mártires de la ciudad. Otra gran novedad podrá apreciarse al comienzo del cortejo, la magnífica cruz de guía que, bajo diseño de Álvaro Doctor, están ejecutando cuatro contrastados artesanos y artistas: el tallista Pedro Sánchez Poveda, el ebanista Juan Pérez Sánchez y el tornero Manuel Carmona Reyes, al tiempo que los trabajos de imaginería corren a cargo de Irene Pérez Carretero.
Se trata de una espectacular pieza, realizada en madera de cedro real salvo la vara, ejecutada en pino, que mide 325 centímetros de altura, incluyendo la vara, de 158 x 3,5 centímetros. La manzana central tiene unas dimensiones de 58x30x30 centímetros, el patibulum tiene 90 centímetros y el stipes, 105. Una magnífica obra que ser estrenara completamente concluida en lo que a talla se refiere a expensas de determinados detalles que se añadirán con vistas a 2025 y el dorado.

La imagen que se sitúa en la capilla central de la pieza es una reproducción de la sagrada Imagen de la Virgen del Pozo (o del Pocito). La Virgen del Pozo, obra anónima del siglo XVI, es una imagen de la Virgen con el Niño, hecha en terracota y de pequeño tamaño, “similar a la Virgen de la Salud”, que según la tradición, perteneció al padre Andrés de las Roelas, a quien se apareció el Arcángel San Rafael y le juró su condición de Custodio de Córdoba en el 1578.
En el siglo XVIII, construyendo la iglesia del Juramento en la que había sido la casa del sacerdote Andrés de las Roelas, apareció esta imagen de la Virgen en el interior de un pozo. Tras su aparición, la hermandad la adoptó como titular y le dedica una fiesta cada año, actualmente el 12 de octubre y se hicieron coronas de plata sobredorada para la Virgen y el Niño y un resplandor. El 25 de noviembre de 2015, aprovechando un descuido unos ladrones robaron sus coronas, llevándose la cabeza de la Sagrada Imagen de la Virgen. Hecho sucedido en la iglesia del Juramento de San Rafael, donde recibe culto la imagen por antonomasia del Custodio de Córdoba. El 12 de octubre de 2017, tras su restauración, la Sagrada Imagen fue bendecida en el día de su festividad por el Consiliario de la Hermandad, Fernando Cruz Conde-Suarez de Tangil. En la actualidad la Virgen y el Niño lucen coronas realizadas por el Orfebre cordobés, Emilio León Salinas.





