Este jueves, a partir de las 19:45, los hermanos de la hermandad de Todos los Santos están convocados a la celebración de un importante cabildo de índole extraordinario con el objetivo de someter a su valoración la restauración del paso procesional de la corporación letífica, una auténtica joya de las muchas que la ciudad de Sevilla tiene el orgullo de poseer. La cita tendrá lugar en los salones parroquiales, situados en la calle Arrayán
El paso procesional responde a un concepto iconográfico completo puesto en marcha a finales del siglo XVIII, coincidiendo con una época de esplendor de la Hermandad y pocos años después de que la Virgen fuera trasladada de un altar lateral de la Parroquia al Altar Mayor. Debió de influir además el hecho de que el terremoto de Lisboa de 1 de noviembre de 1755 no hubiera causado ninguna muerte en la ciudad. Su magnífico estado de conservación se debe, entre otras cosas a las continuas labores de restauración que se efectúan periódicamente. Estilísticamente puede atribuirse esta colosal obra bien a Pedro Duque Cornejo, Benito de Hita y Castillo o a ambos.
La peana y la crestería, en madera tallada estofada y policromada fue realizada en el siglo XVIII por Gabriel Gutiérrez de la Vega, los respiraderos, culminados en 1929, son obra de Salvador Domínguez Gordillo (talla) y Francisco Rodríguez (dorado) según diseño de Juan Pérez Calvo. Las cartelas, ejecutadas en madera tallada estofada y policromada, son obra de José Merino. Las jarras (1929) fueron realizadas por Santiago Martínez en madera tallada y estofada y los candelabros, en el mismo material, son anónimos del siglo XIX.





