La hermandad del Buen Fin afrontó este jueves un cabildo trascendental que afectará a su futuro inmediato. El primero de los puntos esenciales abordado consistió en dar a conocer a la asamblea de hermanos el estudio realizado al crucificado en las instalaciones del IAPH. Para ello, se contó con la presencia de dos miembros de la institución que explicaron detalladamente tanto el estudio como la propuesta de intervención, que fue aprobado prácticamente por unanimidad.
En virtud de esta decisión, el cristo será intervenido en los plazos que serán comunicados en su debido tiempo en virtud del acuerdo que se concrete con el IAPH. El Cristo del Buen Fin es obra documentada de Sebastián Rodríguez de 1645 y encargada por la antigua Hermandad del Santo Sudario de Nuestro Señor Jesucristo, con sede en el franciscano convento de san Antonio de Padua donde reside la cofradía en la actualidad.
Por otro lado, la hermandad aprobó la reforma de las reglas corporativas y el reglamento para adecuarlas a las nuevas normas diocesanas que. Tras el pertinente y oportuno debate, fue aprobada por unanimidad. Finalmente, se propuso al cabildo la concesión de la medalla de oro de la hermandad, tras la petición formulada por un hermano, a Sebastián Barrera Domínguez, fundador de CEP Cristo del Buen Fin, que este año cumple 35 años, y que fuera hermano mayor en dos mandatos, en los años 80 y 90.
Dicha propuesta fue aprobada por aclamación y aplausos de los asistentes. La medalla de oro será impuesta a Barrera Domínguez durante la próxima Función Solemne a Nuestra Señora de la Palma Coronada el 29 de octubre de 2017. Una concesión que hace justicia con el gran promotor de una de las señas de identidad de la corporación sevillana y una de las obras sociales más importantes de cuantas se desarrollan en el seno de la Sevilla Cofrade, motivo de orgullo para sus hermanos y para toda la ciudad de San Fernando.





