La Hermandad del Remedio de Ánimas celebrará el 50 aniversario de la bendición de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas con un solemne traslado a la Catedral de Córdoba

La dolorosa del siglo XVII, atribuida al escultor antequerano Antonio del Castillo, será protagonista de una jornada histórica el próximo 8 de noviembre

La Hermandad del Remedio de Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas ha confirmado, tras la audiencia mantenida con el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Jesús Fernández González, Obispo de la Diócesis de Córdoba, que con motivo de la celebración del 50 aniversario de la bendición de su Titular mariana, el 8 de noviembre celebrará una jornada de especial solemnidad con la presencia de la venerada imagen en la Santa Iglesia Catedral.

En esa fecha, la Virgen Madre de Dios en sus Tristezas será trasladada en su paso procesional desde la Parroquia de San Lorenzo hasta el primer templo diocesano. A las 18:00 horas, en el altar mayor catedralicio, se oficiará una Eucaristía presidida por el propio Obispo de Córdoba, en acción de gracias por medio siglo de devoción ininterrumpida. Finalizada la misa, la imagen regresará a su sede canónica. La hermandad ha informado además de que, en los próximos días, se comunicará a los hermanos el procedimiento de solicitud para participar en este acto extraordinario.

Una imagen del siglo XVII de profunda expresividad

La imagen de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas es una dolorosa de busto perteneciente al siglo XVII, cuya autoría permanece anónima, aunque el historiador del arte Agustín Camargo ha señalado la posible atribución al escultor antequerano Antonio del Castillo. La talla fue adquirida por la hermandad en Écija en 1975, año en el que fue restaurada por Miguel Arjona y Miguel del Moral, quienes también se encargaron posteriormente del diseño y ejecución del paso procesional. En 2015, la restauradora Ana Infante de la Torre intervino nuevamente sobre la obra, recuperando su policromía original.

Su bendición tuvo lugar el 10 de noviembre de 1975, y dos años más tarde, en 1977, la Virgen realizó su primera salida procesional, única ocasión en que fue portada por costaleros. No volvería a hacer Estación de Penitencia hasta 1985, ya sobre ruedas. La expresividad serena y dolorida de la talla se manifiesta en su rostro juvenil y ovalado, de mirada baja y ojos almendrados, en los que se acumulan las lágrimas de cristal que recorren sus mejillas. Destacan además las pestañas de pelo natural, las cejas sinuosas, la nariz ligeramente aguileña y los labios entreabiertos, que parecen contener un suspiro. La policromía de tonos nacarados con matices rosados en párpados, labios y mejillas acentúa su carácter intimista. Las manos entrelazadas, talladas con elegancia, completan el gesto de oración y compasión.

Un paso de baldaquino singular y un ajuar de notable riqueza

Entre 1981 y 1988, el artista Miguel Arjona llevó a cabo la ejecución del paso de la Virgen de las Tristezas, un baldaquino de madera dorada y policromada basado en los diseños de Miguel del Moral. La obra incluye una peana a juego y un conjunto de candelabros, jarras y elementos de plata de ley, conformando uno de los conjuntos más característicos del patrimonio cofrade cordobés.

El ajuar de la dolorosa incluye piezas de extraordinario valor artístico, entre ellas rostrillos de oro, uno de ellos de estilo rocalla, y otro engastado con piedras preciosas. Posee además una corona de plata labrada por Alfonso Luque Morales según diseño de Miguel Arjona, y un manto procesional bordado en oro sobre terciopelo negro, inspirado en las yeserías de la Capilla Real de la Catedral de Córdoba, con su inconfundible decoración de grandes trazos y estrellas de nueve puntas.

El 50 aniversario de la bendición de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas se presenta, así, como una ocasión privilegiada para revivir medio siglo de historia devocional y rendir homenaje al patrimonio artístico y espiritual de una de las imágenes más representativas del barroco andaluz cordobés.