La Hermandad del Rocío de Córdoba sueña con Coria

El camino que conduce a la Tierra Prometida es un sendero iniciático que dirige los pasos de los rocieros desde los cuatro puntos cardinales hasta confluir en las infinitas pupilas de la Reina de las Marismas, a orillas del Paraíso Natural de Doñana, donde la Madre de Dios quiso instalar su nido un pedacito de Gloria al que peregrina el mundo entero cuando llega Pentecostés.

Con la mirada puesta en la meta de este camino de sueños cumplidos, la Hermandad del Rocío de Córdoba ya ha completado el sexto día de camino, en el que ha amanecido con la segunda puesta de flor realizada por la empresa cordobesa Pinsapo. En esta ocasión la carreta del Simpecado está adornada con margaritas rosas, solidago, statis, hortensia, diversidad de verdes y clavel empolvado, así como estramelias.

El día de hoy culminará con la llegada a la Corchuela, una de las paradas más emblemáticas que tiene el camino cordobés. En él se sueña con el paso de la barcaza de Coria, donde se cruzará el Guadalquivir mañana miércoles bien temprano. No obstante, la jornada del martes guarda mucho sentimiento entre los rocieros de Córdoba, pues es el día en el que entran en el Cortijo de Bujalmoro, donde en la capillita, y como es tradición, Rafa Carmona canta la sevillana «Dios te guarde Señora, los rocieros…», en memoria de aquellos que ya se encuentran en las marismas del cielo y descansan al lado de la Madre de Dios

Córdoba cada día está más cerca de la Virgen y eso se nota en la cara de los peregrinos, que a pesar del cansancio, tiene un brillo especial en sus ojos.