Una vez más Nuria Barrera, auténtico referente de la pintura religiosa contemporánea volverá a acaparar, en virtud de su incomparable capacidad artística, todos los focos de la información cofrade en apenas unas semanas. Y ocurrirá en su ciudad natal Carmona donde ha conseguido ser profeta, algo que no está al alcance de cualquiera. Buen ejemplo de ello fue el impresionante cartel con el que la artista sevillana ilustró la Semana Santa de la localidad carmonense en esta inolvidable Cuaresma de 2017 cuajada de inigualables obras de arte nacidas de la paleta de esta artista esencial para comprender la cartelería cofrade del siglo XXI.
Será el próximo 16 de junio, en la iglesia de San Pedro, un lugar que alberga un significado muy especial para Nuria Barrera. No en vano apenas a unos metros nació y fue precisamente allí donde, en sus propias palabras, la «hicieron cristiana». Ese día tendrá lugar la presentación del cartel conmemorativo del 450 aniversario fundacional de la Hermandad de la Humildad y Paciencia además de ser desvelados los actos conmemorativos de esta trascendental efemérides para la corporación carmonense.
Un anuncio que, como no podía ser de otro modo, ha llenado de gran ilusión a la artista al tiempo que ha puesto de manifiesto la responsabilidad con la que siempre afronta este tipo de encargos. Una responsabilidad que embarga cada uno de los trabajos que acomete y que, en este caso, adquiere una especial relevancia al tratarse de unas imágenes «que cortan la respiración por su elevado nivel artístico».
La Hermandad de la Humildad y Paciencia es una antigua hermandad de penitencia fruto de la fusión de la Hermandad de las Benditas Ánimas del Purgatorio, fundada con anterioridad a 1567, año de su aprobación por la autoridad eclesiástica a raíz de la influencia que el Concilio de Trento tuvo en estas tierras y la de la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo en el Sagrado Lavatorio y los Dolores de Santa María, cuyo origen se remonta a 1604.
Las imágenes titulares de esta importante corporación están atribuidas al inmortal imaginero sevillano José Montes de Oca, fechadas en 1740 en el caso de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y el 1730 María Santísima de los Dolores. El Cristo procesiona cada Viernes Santo, en solitario, en un paso de estilo neobarroco. Detrás, María Santísima de los Dolores camina entronizada en un hermoso paso de palio de cajón bordado en oro sobre terciopelo negro, dotado con crestería superior realizado en metal plateado. Dos auténticas joyas que bajo la personalísima visión de Nuria barrera volverán a asombrar con total seguridad al universo cofrade.





