La Hermandad del Rocío de la Macarena introduce mejoras en la Carreta del Simpecado

La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de la Macarena ha informado a sus hermanos de que se han finalizado las labores de mejora en el sistema eléctrico de la carreta del Simpecado, el cual da luz a los candelabros en la romería de Pentecostés. Las mejoras han consistido en la instalación de un nuevo cuadro general eléctrico, así como interruptores magnetotérmicos y transformador, actualizándolo así a la normativa vigente correspondiente. Estas labores de mejora y materiales del sistema eléctrico de la carreta han sido donadas por un grupo de hermanos.

La carreta es de plata de ley y obedece al diseño que realizó Antonio Garduño, que la concibió como –son sus palabras- un “santuario de plata”, habiendo sido ejecutada en Orfebrería Triana en distintas fases, si bien desde el primer año en que era de madera y con una sola columna de plata ya seguía el diseño inicial. Es una magnífica obra que nos ha sido solicitada para participar, entera o por partes, en numerosas exposiciones de Orfebrería y de Arte Sacro. El “cajón” es obra del desaparecido Pedro Guzmán de Bollullos de la Mitación, de grandes dimensiones, lleva ruedas 10 cm mayor de diámetro de lo habitual para aliviar el trabajo de los bueyes que tiran de ella.

El techo está concebido como una bóveda con cuatro grandes cartelas con escenas de la vida de la Virgen: La Anunciación (Ahí empezó todo), la Huida a Egipto (El primer camino), La Coronación de la Virgen (lo que es, una Reina) y la Venida del Espíritu Santo o Pentecostés (lo que celebramos en la Romería). El inicio de las columnas están inspiradas en las jarras de flores del paso de Ntra. Sra. del Mayor Dolor y Traspaso (Gran Poder) o en las capillitas de los faldones. También la “cupulita” o “linterna” situada en el centro del techo, sobre el Simpecado, con sus ventanitas que dejan entrar la luz del sol, de clara inspiración en la que remata la Basílica del Cristo de la Expiración (Cachorro) con quien tanta vinculación emocional mantenemos.

La iluminación durante la noche se realiza con los cuatro candelabros de guardabrisas de las esquinas, además de las “velas” situadas junto a la miniatura de la Esperanza Macarena de plata que preside la delantera de la carreta, obra de Orfebrería Triana y la cara y manos de la Virgen del imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte. También hay iluminación indirecta desde la trasera de unas flores situadas en los laterales del techo. Lo que pretendía el autor es que de noche fuese un “faro”, un ascua de luz que atraiga a todas las miradas y que se identifique sin lugar a dudas de que la que luce es la carreta de la Macarena.

Como originalidad añadida están los colgantes que, a modo de doble cortinilla, cuelgan desde el techo como unas “bambalinas”, y es que al ser una carreta muy pesada necesitaba algo de la alegría macarena en su andar, de forma que al moverse, aunque fuese en llano, se produjese ese efecto de “mecida” con sus colgaduras y campanillas. En palabras de Garduño, no pretendió diseñar la mejor carreta, pero sí la que manifestase mayor devoción y amor a la Virgen con la personalidad de su barrio, la Macarena.