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El Rocío, Sevilla

La Hermandad del Rocío de Triana restaura y digitaliza la fotografía más antigua documentada de la Romería del Rocío

Recoge la estampa costumbrista de la Carreta datada de 1868 portando el Simpecado blanco de 1855, ambos sufragados por suscripción popular con la ayuda de los duques de Montpensie

El pasado día 20 de julio, se hizo entrega a la Hermandad del Rocío de Triana por el Servicio de Archivo, hemeroteca y publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla ICAS, del documento fotográfico más antiguo conocido de la Romería del Rocío, obra de Emilio Beauchy Cano (1847-1928), tras el proceso de restauración y digitalización a que ha sido sometida, fruto del convenio elaborado entre ambas corporaciones, que iniciaron su estrecha vinculación desde hace ya casi una década a raíz del exhaustivo estudio acometido por las diversas comisiones de trabajo creadas para las restauraciones efectuadas y el afán de la Hermandad en organizar y aumentar su propio fondo fotográfico.

Técnicamente se trata de un positivo original de época en soporte albúmina de formato 23 x 28 cm, donado por un hermano a la Hermandad, en el que se recoge la estampa costumbrista de la Carreta datada de 1868 portando el Simpecado blanco de 1855, ambos sufragados por suscripción popular con la ayuda de los duques de Montpensier, precedida de varios oficiales de la Junta de Gobierno y escoltada por una pareja de la Guardia Civil.

Hasta el momento se conocía de la misma el grabado elaborado por el autor jerezano Juan Comba García (1852-1924) publicado en la revista “La Ilustración Española y Americana”, de Madrid, en cuya edición de 30 de mayo de 1885 se recreó en su página 324 la obra original recién restaurada.

A pesar de que en dicha publicación se hacía referencia al “regreso” de la Hermandad a su vuelta de Romería, tras los pormenorizados estudios realizados se pone de relieve que la imagen que realmente se retrata es la salida; teoría sustentada en varios factores determinantes como la luz, la revisión de los planos de la ciudad entre 1870 y 1884, y la perspectiva de los edificios que aparecen, permitiendo situar la escena en un camino de tierra flanqueado de arboleda reconocido como “calle de la Cava”, en concreto en el tramo rotulado hoy día como Clara de Jesús Montero.

La explicación para confundir el camino de ida con el de vuelta por la “vega de Triana”, como se rotula al pie de la misma, posiblemente pueda deberse bien al desconocimiento del editor de Madrid o a la perspicacia del corresponsal en Sevilla, Ramiro Franco, que, al tratarse de una edición semanal, el 30 de mayo, día de su publicación, la noticia de la salida de la Hermandad hacia la Aldea almonteña quedaba ya obsoleta.

Sea como fuere, no cabe duda del valor histórico y patrimonial que la restauración y estudio de la obra supone para el mundo rociero y la Hermandad.

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