La aldea del Rocio se ha quedado en silencio. No se escuchan cohetes. No hay bullicio en el paseo ni en el Santuario. Todas las hermandades han partido hacia sus lugares de residencia.
La última en hacerlo ha sido la Hermandad Matriz de Almonte, que llega esta noche al pueblo con el sentimiento de haber cumplido un año más con la tradición.





