El Rincón de la Memoria, Sevilla

La historia que las cofradías repiten por la sequía

El pasado 30 de enero de Andalucía estaba cubierta por una mole grisácea que anunciaba una lluvia débil típica del mes invernal que estamos terminando. Sin embargo, tal día como hoy pero de 1606, la situación meteorológica era muy diferente. Sevilla estaba padecía una prolongada sequía y la mayoría de la población andaluza dependía de la atmósfera ya que subsistían gracias a las cosechas que recogían del campo. El siglo XVII era el siglo de la férrea devoción al Santo Cristo de San Agustín y los cabildos ciudadano y catedralicio pidieron a la comunidad agustina que sacase en procesión al devoto Cristo para acabar con la sequía.

El 21 de enero a las ocho de la mañana salió en procesión de rogativas con las cofradías de Nuestra Señora de las Virtudes y de San Nicolás de Tolentino, residentes en el convento de San Agustín. Detrás de ellas iban las comunidades del Carmen y de San Agustín y cerrando la comitiva el cabildo de la ciudad. El cabildo catedralicio salió a la calle Génova a recibir la procesión. En la capilla mayor se había preparado un rico dosel donde se colocó la imagen del Cristo de San Agustín para presidir la misa.

A las dos de la tarde llegó a la catedral la cofradía de disciplina del Cristo de San Agustín. La procesión de regreso fue mucho más concurrida. Además de las cofradías citadas, iba la imagen de la Virgen de Gracia. El acompañamiento musical estuvo a cargo de la capilla de la catedral. Cerraban la comitiva los cabildos catedralicio y ciudadano. El pueblo abarrotaba el recorrido, “pidiendo a voces el agua”. La procesión entró en los cenobios femeninos de la Madre de Dios y de Santa María de Jesús.

Tal día como hoy del citado año fue la Hermandad de Monte-Sión la que salió de procesión extraordinaria en una estación a la iglesia de San Agustín para pedir rogativas por el agua. Aunque hayan pasado más de cuatro siglos en nuestra tierra seguimos padeciendo las sequías año tras año, las tierras no reciben el agua necesaria para sus cultivos y los ríos y pantanos tienen muy poco caudal.

Las procesiones de rogativas por el agua no es solo un hecho histórico, sino un acontecimiento del presente. La imagen de Jesús Nazareno de Baena salió en procesión en noviembre de 2017 por la falta de lluvia que afectaba a este municipio cordobés y que tiene especial repercusión por su condición de pueblo con un extensivo cultivo de olivar. También en el mismo mes de noviembre el Nazareno de Rota procesionó por el mismo motivo gracias a una sugerencia del Obispado. Esta salida coincidió con el centenario del conocido como milagro de la lluvia de Rota. Tras una fuerte sequía que azotaba a la población, se decidió organizar un triduo y sacar a Jesús Nazareno hasta los campos de Rota implorándole que lloviera, consiguiéndose que el Señor escuchara aquella plegaria.