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El Rincón de la Memoria, Universo Cofrade

La Virgen que coronaron quemada

Gil Esteve y Tomás, un catalán devoto de la Virgen de la Providencia que habita en una ermita de Tarragona, fue nombrado obispo de Puerto Rico en 1851. Su labor pastoral en esta tierra le permitió exportar la devoción de la advocación mariana de la Providencia encargando una talla a Barcelona. La imagen cuya factura era del gusto de la época representaba a una hermosa imagen sentada para vestir. Estuvo expuesta al culto en la Catedral Metropolitana de San Juan durante 67 años, hasta que en 1920 fuese sustituida por otra talla de madera.

La nueva imagen de la Virgen de la Providencia fue hecha a semejanza de la que aparecía en el antiguo óleo venerado por los Siervos de María y otras congregaciones religiosas italianas que forman el origen de esta devoción. La talla presenta a la Virgen con las manos en oración, inclinada sobre su hijo que lo sostiene bajo su regazo.

Años más tarde el culto a esta Virgen decayó eventualmente. Sin embargo, una campaña por toda la isla permitió revivir el culto a la Virgen de la Providencia con una peregrinación de la imagen por todo Puerto Rico. La devoción volvió a latir con muchísima fuerza, y se plasmó en la petición al Papa Pablo VI para nombrar a la Virgen como Patrona de Puerto Rico en 1969.

El 5 de noviembre de 1976 iba a ser la fecha más importante y esperada para los devotos puertorriqueños. El primer Cardenal natural de la isla coronaría a la Virgen de la Providencia que acababa de ser restaurada y se encontraba en la iglesia de Santa Teresita de Santurce.

Nadie se esperaba en la víspera de la Coronación como sería el día tan esperado. En la madrugada del acontecimiento esta imagen fue vilmente quemada en la Parroquia de Santa Teresita. Tan dramático suceso no detuvo la solemne Coronación, que ocurrió en medio de la emoción y las lágrimas de millares de sus hijos y la presencia de cardenales, arzobispos y obispos venidos de toda Latinoamérica. Después de ser coronada, la imagen que se encontraba hecha cenizas fue enviada a España donde se restauró.

Esta es la historia de una de las barbaries acometidas por quienes a lo largo de los años han intentado apagar la llama de la devoción a María por toda la geografía de la cristiandad. Pero como el Cardenal dijo en la homilía de la Coronación: “el fósforo que se utilizó para quemar a la imagen encendió una llama en el corazón de todos los puertorriqueños. Gracias a Dios, es imposible quemar a la Virgen, porque Ella se encuentra en el Cielo”.

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