La Hermandad de la Quinta Angustia de Córdoba ha expresado públicamente su pesar por el asesinato del sacerdote Crépin Monga, de 36 años, ocurrido en la tarde del 29 de junio de 2026 en Zemio, una misión situada en el este de la Diócesis de Bangassou, al tiempo que ha pedido a sus hermanos elevar sus oraciones por el eterno descanso de su alma.
A través de sus canales oficiales, la corporación ha manifestado: «Pedimos a nuestros Titulares por el alma del Sacerdote Crépin Monga, de 36 años, que el pasado 29 de junio de 2026 por la tarde fue asesinado en Zemio, una misión en el este de nuestra querida Diócesis de Bangassou», trasladando así su cercanía espiritual a la Iglesia que sufre la violencia en esta región africana.
Monseñor Aguirre lo define como «un nuevo mártir de nuestra Iglesia perseguida»
El asesinato del sacerdote ha sido dado a conocer por monseñor Juan José Aguirre, quien ha descrito al presbítero como «el padre Crépin Monga, nuevo mártir de nuestra Iglesia perseguida». El religioso, ordenado hace ocho años, desempeñaba la responsabilidad del comité por la paz y la reconciliación en la región de Zemio.
La localidad vive desde hace casi tres años una grave situación de inseguridad, marcada por los ataques armados, los abusos y los asesinatos. Como consecuencia de esta violencia, alrededor de 20.000 personas, aproximadamente la mitad de la población, han huido al otro lado del río, en Zapai, ya en territorio de la República Democrática del Congo, buscando refugio frente al conflicto.
Una misión convertida en refugio para los desplazados
Crépin Monga había convertido la misión católica en un lugar de acogida para miles de personas que habían escapado de la violencia en los pueblos de la selva. Asimismo, la región continúa marcada por el secuestro de cuatro personas a finales de diciembre de 2025, que permanecen retenidas en un lugar desconocido, entre ellas una mujer embarazada.
Según el relato difundido por monseñor Aguirre, a la zona habían acudido soldados centroafricanos y mercenarios rusos del grupo Wagner para hacer frente a la inseguridad. Sin embargo, en lugar de centrar sus esfuerzos en la liberación de los rehenes, ambas fuerzas habrían protagonizado enfrentamientos armados en las inmediaciones de la misión católica.
En ese contexto se produjo la muerte del sacerdote. Por el momento se desconoce si el ataque iba dirigido contra él o si falleció alcanzado por una bala perdida durante el intercambio de disparos.
Un traslado de enorme dureza hasta Bangassou
El cuerpo del sacerdote permaneció ensangrentado durante toda la noche en la iglesia parroquial. No fue hasta las cinco de la madrugada cuando varias mujeres pudieron acceder al templo para lavar el cadáver, vestirlo y prepararlo para su traslado.
El féretro improvisado emprendió un recorrido de 300 kilómetros hasta Bangassou utilizando una motocicleta, el medio de transporte más habitual en esta zona selvática durante la estación de lluvias. El trayecto estuvo marcado por varias caídas y un pinchazo, circunstancias que obligaron incluso a depositar temporalmente el cuerpo en el suelo mientras se reparaba la avería.
El obispo de Bangassou, monseñor Aurelio Gazzera, salió al encuentro de la comitiva acompañado por una religiosa enfermera, esperando a unos 100 kilómetros de Zemio, ya que el desbordamiento del río impedía continuar el recorrido en vehículo hasta la misión.
Finalmente, el cuerpo fue recogido por el prelado para completar el viaje nocturno hasta Bangassou, donde quedó previsto el funeral al mediodía del día siguiente, en un clima de profundo dolor por quien ha sido considerado por la Iglesia local como un nuevo mártir de la fe.





