El mes de junio se cerraba en Granada con las elecciones al máximo órgano gestor cofrade de la ciudad, la Real Federación de Hermandades y Cofradías, a las que concurría un solo candidato, el actúa presidente Armando Ortiz García, que cumplirá su segundo -y último- periodo como presidente federativo. El resultado no ha podido ser más ajustado -16 votos a favor y 15 en blanco- de las 32 hermandades con derecho a voto. Como sucedió también en junio en las hermandades de la Sagrada Lanzada (dos candidatos y cuatro votos de diferencia entre una opción y otra) así como en la Cofradía de la Cañilla (siete votos de diferencia) estamos ante unas situaciones que exigen – de manera responsable- una reflexión necesaria. En el caso de la Federación, el resultado afecta más a posibles “delfines” que salgan de la junta actual (porque el presidente no podrá optar dentro de cuatro años a la reelección) y deberá convencer que la gestión es buena como para darle continuidad. Del proceso sale una oposición numerosa que obliga a adoptar decisiones con pies de plomo y no hacerlo mirando para otro lado. Las “patatas calientes”, dícese: cierre de cuentas del Congreso Nacional de 2023, Exposición Kerigma o una carrera oficial muy discutida deberán gestionarse con visión de futuro si no se quiere “hipotecar” futuras legislaturas. Lo que no termino de entender es si la oposición a la actual junta era tan grande… ¿por qué no la constitución de una segunda candidatura que presentara una alternativa a lo actual?, cuestiones propias de Iker Jiménez…
Por otra parte, los procesos electorales de la Sagrada Lanzada y de la Cofradía de la Humildad dejan incógnitas. La primera se enfrenta a una legislatura con cuatro votos de diferencia entre los candidatos y, como sucede en el ente federativo, la renovación de un hermano mayor que no podrá optar a renovar su cargo dentro de cuatro años. En el caso de la Humildad (Cañilla), la realidad habla de una hermandad dividida, con un alto porcentaje de participación electoral (más de trescientos hermanos acudieron a las urnas de un censo de hermanos activos que sobrepasa los quinientos) y que otorga la confianza a uno de los candidatos por el estrecho margen de siete votos. La conclusión en este caso es la misma de la Lanzada, pero con matices…En este caso el hermano mayor electo -ya confirmado por Palacio arzobispal- cumpliría su primer mandato y -lógicamente- no condiciona tanto su posible renovación, pero sí debe mirar también de reojo a esa oposición que -de inicio- desconfía de su plan de trabajo.
Lo dicho, y como estamos en época futbolística mundialista- las eliminatorias de resolvieron de penalti y en el último minuto….





