La joya más desconocida del Santuario de Linares

El Santuario de Nuestra Señora de Linares, alberga en su interior a una bellísima dolorosa del siglo XVII de autor desconocido cuyo rostro expresa con certeza esta advocación, si bien con anterioridad fue conocida como Nuestra Señora de las Penas y fue restaurada por Juan Martínez Cerrillo. Así lo ha explicado a Gente de Paz su nuevo vestidor, Carlos Arrebola, hermano mayor de la Hermandad Servita de Nuestra de los Dolores y del Rayo que ya goza de experiencia en estas lides.

No en vano realiza está maravillosa tarea de potenciar la belleza de la Madre de Dios con la capacidad de la que dispone para desarrollar este singular arte efímero con la dolorosa que pertenece al Grupo Joven del Rescatado, María Santísima de la Fe. Para la ocasión, la dolorosa está ataviada con saya blanca de aplicación y manto de terciopelo verde, además de un tocado de encaje y diadema de plata sobredorada, conformando un conjunto perfectamente concebido que propicia que Arrebola comience a labrarse un nombre propio en este complejo y maravilloso mundo del arte de vestir a la Virgen.

La Virgen se encuentra a la izquierda del Santuario, en un testero junto a una capilla de planta rectangular cubierta con bóveda de cañón con lunetos y con dos altares, uno de ellos con la imagen de Jesús Nazareno de bastante valor artístico, cuya procedencia se cree que sea del desaparecido convento de las Dueñas. Durante muchos años tuvo una hermandad, a la que también pertenecía la dolorosa, que en los días de Semana Santa rezaba, procesionando a la imagen, un vía crucis hasta el monte cercano, que desde entonces se conoce por Cerro de Jesús.