La historia no es siempre condescendiente con los sueños. Que se lo pregunten a los cofrades de cierta hermandad cordobesa, que después de muchos años soñando con su primera estación de penitencia vieron como la maldita lluvia dio al traste con sus anhelos. Pero todo pasa, y al año siguiente, el sol brilló poderoso en el cielo de Córdoba para que aquello que les fue hurtado, a causa de la inoportuna climatología, les fuese devuelto con creces, por obra y gracia de la presencia triunfal de quien vino a redimir al pueblo de Córdoba camino del centro de la ciudad.
Tal vez no sea consuelo para los hermanos de la joven pro Hermandad de la Bondad, que han visto como el cruel destino ha deparado una lluviosa tarde de Cuaresma que ha impedido que el espectacular Cautivo, nacido de la gubia del imaginero cordobés Antonio Bernal, haya podido caminar por vez primera bajo el firmamento de la ciudad de San Rafael.
No ha podido ser ha sido el comentario más repetido el interior del Santuario, lugar en el que la joven corporación ha realizado el rezo de las 14 estaciones del Vía Crucis en honor de su Sagrado Titular. Con lluvia o sin ella, bajo el cielo de la incipiente primavera o bajo la mirada de la Co-patrona de Córdoba, la Bondad ha vivido este sábado una jornada que ya forma parte de su historia, y allí ha estado nuestro compañero Raúl Hernández para dejar testimonio gráfico de un tarde para la memoria.





