El candidato abre la posibilidad de una misión evangelizadora de la Virgen de la Esperanza en zonas desfavorecidas como el Polígono Norte o el Vacíe
El Hotel Los Seises de Sevilla fue escenario este lunes de la presentación ante los medios de comunicación del macroproyecto de Fernando Fernández Cabezuelo, candidato a Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena, en un acto que congregó a una veintena de periodistas y comunicadores locales. En una comparecencia de tono sereno pero cargada de firmeza, Cabezuelo desgranó las líneas maestras de un programa que —según subrayó— “se apoya en la excelencia y en los hermanos macarenos como ejes irrenunciables de un nuevo tiempo para la corporación de San Gil”.
El candidato expresó su convicción de que la Hermandad “debe recuperar la excelencia que la ha distinguido históricamente, tanto en su patrimonio como en su proyección social”. En este sentido, destacó la necesidad de “situar de nuevo al hermano en el centro de la vida de hermandad”, una tarea que, a su juicio, ha perdido fuerza en los últimos años. “Nuestros hermanos necesitan volver a mirarle a los ojos a la Virgen de la Esperanza, al Señor de la Sentencia y a la Virgen del Rosario —afirmó—. La junta de gobierno debe ser un puente, no una barrera”.
Dentro del amplio programa que su equipo ha ido desvelando progresivamente en redes sociales y a través de su página web, Cabezuelo subrayó la ambición patrimonial del proyecto, con propuestas tan simbólicas como la reproducción del actual paso de palio, la recuperación de la túnica de los Cuernos de la Abundancia del Señor de la Sentencia o la reinterpretación del manto diseñado por Rodríguez Ojeda en 1881. “Nuestros Titulares merecen la mayor excelencia artística posible, porque en ellos se refleja la fe y la devoción de todo un barrio”, señaló.
Sin embargo, el programa no se limita al ámbito estético o ceremonial. La acción social ocupa un lugar prioritario, con la creación de ‘La Casa de la Esperanza’, un espacio concebido —en palabras del candidato— como un “triaje de ayuda inmediata para hermanos y vecinos que atraviesen dificultades”. Este proyecto pretende articular un sistema de voluntariado activo, que permita canalizar las necesidades detectadas hacia iniciativas concretas: atención a la soledad de los mayores, acompañamiento a familias vulnerables y apoyo educativo a menores en riesgo de exclusión.
Durante su intervención, Cabezuelo dedicó también una parte destacada a la estación de penitencia de la Madrugada, asegurando que “los auténticos protagonistas deben ser los hermanos nazarenos”. Recalcó su intención de que todos ellos puedan rezar ante los Titulares antes de iniciar la salida procesional, y anunció su voluntad de dotar de mayor dignidad y orden a cuantos intervienen en la cofradía. En la misma línea, defendió la necesidad de restablecer la colaboración institucional con el Consejo de Hermandades y con las corporaciones que comparten jornada, insistiendo en que “solo desde la unión y el respeto mutuo se pueden afrontar los desafíos que hoy tiene la Madrugada sevillana”.
El candidato abordó también cuestiones de actualidad, como la restauración de la Virgen de la Esperanza, recordando que en su día votó afirmativamente en el cabildo correspondiente. “¿Cómo no voy a querer recuperar los ojos de mi Virgen, si la quiero más que a mi propia vida?”, afirmó emocionado.
Asimismo, se refirió al estado de conservación del paso de misterio, a nuevos proyectos museísticos, e incluso a la posibilidad de una misión evangelizadora de la Virgen de la Esperanza en zonas desfavorecidas como el Polígono Norte o el Vacíe. Para el candidato, “la Macarena debe ser una hermandad viva, abierta, comprometida y feliz”.
El acto concluyó con un mensaje de unidad y esperanza: “Si los hermanos no estamos unidos y no somos felices, ¿para qué estamos aquí?. La Hermandad debe volver a ser hogar, encuentro y ejemplo. Ese es el sueño que queremos compartir con todos los macarenos”.
Con este acto, Fernando Fernández Cabezuelo da un paso más en la carrera hacia el cabildo de elecciones, ofreciendo un proyecto que conjuga tradición, compromiso social y renovación espiritual, bajo una misma idea vertebradora: la excelencia al servicio de los hermanos y de la Esperanza.





