Sobradamente conocida es la profunda vinculación entre una de las figuras del toreo más relevantes del siglo XX, José Gómez Ortega, conocido como Gallito III, más tarde también como Joselito o Joselito el Gallo, y la Hermandad de la Macarena, traducida en múltiples destellos que relacionan a la hermandad hispalense y al mito de la tauromaquia.
La última cuenta de este infinito rosario ha sido la generosa donación por parte de la familia Recasens de un cuadro con marco de madera dorada y estampa de principios del siglo XX de María Santísima de la Esperanza Macarena así como de un marco con diversas estampas de la devoción del maestro, usado como tradicional “altar” o “capilla” de torero para orar antes de sus actuaciones. Ambos cuadros han sido restaurados recientemente por Sergio Sánchez.








