Una de las épocas del año en la que los vestidores hacen gala de su creatividad, puesta durante todo el año al servicio de las dolorosas de todo el universo cofrade, es el mes de noviembre, cuando, con motivo de la llegada de la celebración de los difuntos, son vestidas de luto en memoria de todos aquellos hermanos, fieles y devotos que ya se encuentran en la otra vida. Una ocasión propicia para presenciar a muchas de nuestras imágenes marianes ataviadas de manera singular y netamente diferentes a como se presentan habitualmente ante los fieles.
Bajo este prisma, la Esperanza Macarena viste desde hoy 2 de noviembre, conmemoración de los fieles difuntos, y durante todo el mes, tiempo que la Iglesia dedica a orar por los fieles difuntos, el tradicional atuendo “de luto” con el que la Hermandad de la Macarena recuerda a todos los hermanos difuntos.
El manto y la saya de la Virgen están confeccionados con los bordados del antiguo techo de palio realizado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre 1907 y 1908 así como otros procedentes del palio de Victoria Caro de 1942. Estos bordados fueron adaptados sobre terciopelo negro por José Guillermo Carrasquilla Perea en 1960.
Por su parte, la Esperanza de Triana luce una corona similar a la que confeccionó Justino de Guzmán a finales del XIX y que terminó perdiéndose de su ajuar al reutilizarse en 1937 su canasto en la nueva que le realizara Gabriel Medina, perdiendo definitivamente la ráfaga. Esta presea, es una antigua pieza de plata de ley de hechura anónima, que por su estilo puede datarse en el primer tercio del siglo XIX y que nos retrotrae en casi cien años la estética de la Virgen.
La Esperanza completa su vestimenta con su antigua saya de cardos negra de Rodríguez Ojeda y su manto a juego. La saya bordada es la más antigua que conserva nuestra hermandad, la cual fue realizada por el taller de Juan Manuel Rodríguez Ojeda y estrenada en 1891. Está ricamente bordada en oro sobre terciopelo negro, fue pasada a terciopelo azul en los años setenta por las Hermanas Martín Cruz y nuevamente traspasados sus bordados a su color original, terciopelo negro, por el Taller de Fernández y Enríquez en 1998 y retocada en el 2003 cuando se le añadieron algunos bordados en la parte superior.
Esta saya es la de más sabor histórico que posee la Esperanza, con uno de los mejores diseños de la primera etapa romántica y decimonónica de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Todo el dibujo se desarrolla a partir de un tallo de hoja de cardo, de la que de forma asimétrica van naciendo más tallos, hojas de acantos y flores, todo ello con un movimiento muy acusado. La actual cenefa que recorre la parte baja no pertenece al dibujo original y fue añadida al igual que el cíngulo por las hermanas Martín Cruz.Luce tocado de encaje de Bruselas y punto de aguja y juego de ancla, puñal y salvavidas de carey y plata.



















