La Virgen aparece adelantada respecto a su posición habitual en besamanos anteriores
La Esperanza Macarena ya ha bajado del Camarín para arropar a sus fieles y devotos durante los 4 días de Veneración.
La imagen aparece esplendorosa con el manto de tisú, bordado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1930 y restaurado en 2013. La saya elegida para la veneración la remozada pieza de las Hermanas Martín Cruz (1964) e intervenida por Carla Elena (2020), presentada ayer mismo en museo de la cofradía. La combinación se completa con mantilla blanca, y la popular «toca de las rosas».
La Virgen luce además las credencias de plata de ley repujada, con elementos bañados en oro, realizadas Fernando Marmolejo Camargo en la década de los sesenta del siglo pasado, y restauradas por Fernando Marmolejo Hernández y José Luis Marmolejo Chaparro; tal como ha indicado la propia hermandad. No faltan tampoco las características mariquillas, la Medalla de Oro de la ciudad o la pluma de Muñoz y Pavón prendida de su clásico fajín rojo. Y como cénit del conjunto, la Corona de oro cincelada por Joyería Reyes en 1913; y enriquecida para su Coronación Canónica de 1964.
La Señora ha sido cuidadosamente ubicada por la estupenda priostía en una localización más adelantada respecto a los besamanos de años anteriores, para ofrecer una mejor visión y cercanía a los fieles y hermanos de la corporación, sin más montaje ni elementos que perturben su visión; así espera la Virgen el encuentro con sus devotos tras meses marcados por la terrible pandemia.
El montaje presenta una cuidada combinación de velas y jarras de plata (restauradas por Jesús Domínguez) en la parte trasera. Alrededor de la Esperanza se dibuja varios frisos de la misma vegetación perfectamente alineados. De este modo se concibe el acto reverencial con el que este año la Hermandad propiciará la cercanía entre la Virgen de la Esperanza y los devotos. Además, será la primera vez que los devotos puedan rodearla y ver a la Virgen desde todos los ángulos posibles.
La única ornamentación son las credencias de plata de ley repujada, con elementos bañados en oro, realizadas Fernando Marmolejo Camargo en la década de los sesenta del siglo pasado, y que han sido recientemente restauradas por Fernando Marmolejo Hernández y José Luis Marmolejo Chaparro; y las jarras en plata, también restauradas por el orfebre Jesús Domínguez.
Las puertas de la Basílica se abrirán a las 9 de la mañana para recibir a los miles de sevillanos y visitantes que se acercarán a rezar y admirar a la Señora en la víspera de su onomástica.









