La madrugada pasó de manera rápida en la clausura del Real Monasterio de San Antonio de Padua puesto que su comunidad, quedó contemplando y acompañando a la Reina de Baeza hasta bien entrada la madrugada. A pesar del cansancio de la jornada, no se cesaron de mirarla y rezarle.
Llegó pronto el alba y entrada ya la mañana, las puertas del templo se abrieron para acoger a sus vecinos y feligreses, los cuales, de manera constante, visitaban el templo. A las 12 de la mañana, al igual que en el resto de las jornadas, se rezaría el Regina Coeli.
La tarde del día 19, se llenaría de espíritu franciscano de manos de Fray Florencio Fernández Delgado O.F.M. quién presidiría la celebración del Santo Sacrificio de la Misa a las 7 de la tarde. Fue una celebración hermosa y solemne, donde se palpó su gran amor a la Eucaristía y María Santísima. En sus palabras, animó a los baezanos a que esta misión mariana, acabe con la conversión de los corazones a Cristo.
En este día, hicieron ofrenda floral a la Santísima Virgen la Cofradía de la Buena Muerte, Cofradía del Niño, Escuela Infantil Leocadio Marín, Asociación Baeca, Asociación de Esclerosis Múltiple “Virgen del Carmen”, el Colegio Ángel López Salazar y la Asociación de afectados Friomialgia.
El viernes día 20 continuó con el mismo orden de cultos. A las 12 de la mañana el rezo del Regina Coeli y por la tarde, a las 7, tendría lugar la celebración de la Santa Misa, estando presidida por el Rvdo. Sr. D. Abel Rosa Román, Capellán de la Academia de Guardias y Suboficiales de Baeza. Durante su homilía, puso en valor la presencia de las comunidades religiosas de la ciudad de Baeza, animando a las familias a ser un semillero de vocaciones.
En este día, realizarían ofrenda floral la Hermandad de las Ánimas, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Yedra, el Colegio San Juan de la Cruz, la Asociación Española contra el cáncer, los Equipos de Nuestra Señora, las Terciarias Franciscanas y la comunidad de San Antonio de Padua.
Antes de finalizar la Santa Misa, Dª. Manuela García Checa, en representación de los vecinos de este barrio, sería la encargada de despedir a la Santísima Virgen. Agradeció la presencia de la Virgen en las calles de su barrio y en el Real Monasterio de San Antonio de Padua y pidió que continuara derramando gracias entre todos los baezanos.
Los hermanos de la Cofradía de la Buena Muerte, serían los encargados de portar a la Virgen del Alcázar en estos primeros instantes en el interior del templo. Mientras la Virgen se despedía del templo, la comunidad de clarisas franciscanas en el coro alto, ofrecían a la Reina de La Loma una danza típica de los países de donde provienen las hermanas que conforman dicha comunidad. Sin lugar a dudas, fue uno de los momentos más emotivos vividos en estos días, donde con gran cariño, ofrecieron a la Santísima Virgen un trozo de su tierra y con ello, el recuerdo por sus familiares, amigos y compatriotas.
Revoloteo de campanas al aire, mientras que los sones del himno nacional acompañaban la salida de la Virgen del Alcázar de manos de la Banda de Música de Baeza, quienes bajo la dirección de D. Juan de Dios Robles Lorite, ofrendaron a la Santísima Virgen la interpretación de la marcha Virgen del Alcázar del maestro D. Jerónimo Morales.
La asociación de padres y madres “Albaicín”, del colegio San Juan de la Cruz, realizarían ofrenda floral en las inmediaciones del centro, al igual que el profesorado y alumnos de la escuela de artesanía de Baeza, quienes a las puertas de su casa esperaban a la Santísima Virgen.
Uno de los momentos de la jornada llegaría con la visita de la Santísima Virgen a la sede de la Policía Local de Baeza. La brigada de primera intervención, voluntarios de Protección Civil y D. Juan Ángel Padilla jefe de la Policía Local acompañado de un nutrido grupo de policías locales recibían a su protectora en las puertas de su sede. Santa María del Alcázar, extendió su mirada frente a ellos, mientras que recibían la calurosa ovación de los baezanos, agradecidos por su trabajo diario en favor de la seguridad y bienestar de los ciudadanos. No faltó por parte de la Policía Local la ofrenda floral a la Santísima Virgen, llevándola la Policía Local, Protección Civil y la Brigada de primera intervención durante unos metros del recorrido.
Y al igual que en los anteriores días, vecinos y devotos engalanarían sus domicilios ante el paso de la Reina del Cielo, ofreciéndole altares y ofrendas a su paso. El amor de María, no tiene límites en esta tierra que la adora y por eso, Baeza, de norte a sur y de este a oeste, manifiesta en cada una de sus casas, calles y plazas que Santa María del Alcázar es la madre de todos y prueba de ello es, el recibimiento que los vecinos del barrio del Rosel hicieron a la Santísima Virgen. Emociones, silencios, lágrimas, ofrendas y corazones entregados a María a su paso ¡gracias Madre por venir a nuestra casa! Los costaleros de la Cofradía del Cristo de la Yedra y Nuestra Señora del Rosel serían los encargados de portar a la Virgen en este barrio que lleva por nombre a sus titulares.
D. Bartolomé Chinchilla Lorite, en representación de los vecinos de su barrio, realizaría a las plantas de la Santísima Virgen una hermosa oración por la paz. A ella le pidió que todos seamos instrumentos de paz, que reine la unidad entre todos los hermanos y que su amor nos haga llegar a la verdad que es Cristo.
A su paso por el patronato municipal de deportes, D. Rodrigo Checa, concejal de deportes, acompañado de técnicos municipales del citado centro y deportistas de las diferentes categorías del Baeza, el club femenino de baloncesto y diferentes escuelas deportivas, ofrecerían a la Santísima Virgen ofrendas florales. A la Reina de los Jóvenes le pidió que colmara de salud a los niños, adolescentes, jóvenes y todos los deportistas de la ciudad, siendo Ella su estimulo.
Continuó Santa María del Alcázar por las calles de Baeza, regalando estampas para el recuerdo por calles y plazas por las que no suelen transcurrir procesiones. Baezanos desde sus hogares, presenciaban el paso de la que es abono de nuestras suplicas.
El centro de salud Carlos Sierra de la ciudad, se vistió de gala, para recibir a la Patrona de Baeza en sus instalaciones. La fachada de urgencias lucía esplendida para recibir a la Divina Enfermera del hospital del cielo. Prolongados aplausos ante la llegada de la Virgen al centro de salud, donde su director, D. Nicolás Lendinez, acompañado de todos y cada uno de los sanitarios, técnicos y personal que componen esta gran familia, la recibían entre emociones.
“Te recibimos como la mayor y mejor de las sanitarias” le suplicaban a María Santísima. Mirándola a su rostro misericordioso, pidieron a la Santísima Virgen que continuara siendo su consuelo, su fuente de salud inagotable, su consejera, guía y el amparo de tantos y tantos enfermos.
Mientras los allí presentes cantaban la salve a la Virgen del Alcázar, se le realizó por parte del centro una ofrenda floral, portando a continuación todo el personal sanitario a la Santísima Virgen durante la avenida que da acceso al centro sanitario.
La comunidad de vecinos de ciudad jardín, una de las más numerosas de la ciudad, aguardaban el paso de la Patrona de Baeza, para realizarle una ofrenda floral y postrar ante ella el amor de sus vecinos hacia la Madre de Dios.
La banda sinfónica ciudad de Baeza junto a la coral polifónica ciudad de Baeza, aguardaban el paso de la que es su inspiración a las puertas de su sede. Ambas formaciones al completo y embriagas de emoción, ofrecerían a la Santísima Virgen la interpretación de la marcha Encarnación Coronada, la cual, levantó el aplauso de todos los presentes. Al término de la misma, realizarían ofrenda floral y portarían a la que es fuente de virtudes.
Los costaleros de María Santísima de Esperanza y Caridad, portarían a la Santísima Virgen del Alcázar en el último tramo del recorrido. Estos, conducirían a la que es consuelo de todos los hombres hasta la residencia Purísima Concepción, allí, la concejal del área, Dª. Carmen Salazar, acompañada de la directora y personal del centro, ofrecerían un ramo de flores a la Santísima Virgen.
Llegaría la Virgen a la iglesia de San Ignacio de Loyola, entre ofrendas, aplausos y emociones. A las puertas del templo, una representación de la Cofradía de la Borriquilla y de la Medalla Milagrosa recibirían a la Virgen del Alcázar en la que iba ser su casa durante tres días.
En el altar mayor, se levantó para la ocasión un elegante y bello altar, en el cual, se rendiría culto a la Virgen durante su estancia en esta casa en la que jamás había estado. Las Hijas de la Caridad con sus niños, serían las encargadas de recibir en nombre de toda la feligresía de este barrio a la Santísima Virgen. Así pues, se prepararon los corazones de los presentes para vivir unos días de gozo con la Patrona de Baeza entre ellos.





