La casa hermandad de la Paz y Esperanza ha acogido hace escasos minutos la presentación oficial de la restauración de la túnica de tisú de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, una pieza capital del ajuar de la imagen que vuelve a exhibirse tras una compleja intervención destinada a frenar su avanzado deterioro. La actuación ha permitido recuperar no solo la integridad material de la obra, sino también su dimensión simbólica y cultual, devolviéndola al lugar que ocupa en la identidad devocional cordobesa.
El acto ha supuesto la culminación de un proceso técnico de notable envergadura, en el que se ha abordado la conservación de una pieza que, pese a su relativa contemporaneidad, presentaba un estado crítico derivado del uso continuado, el envejecimiento de los materiales y la acción de agentes externos. La túnica, tras su restauración, vuelve a mostrarse con una presencia que restituye su capacidad estética y su función dentro del ceremonial cofrade.
Una obra contemporánea de profunda raigambre devocional
La túnica fue realizada en 1998 por Antonio Villar Moreno, siguiendo el diseño de fray Ricardo de Córdoba, configurándose como una obra de tisú de plata ricamente bordada en hilo de oro, con perfiles en seda roja que delimitan un elaborado programa ornamental de carácter vegetal en relieve.
Sus dimensiones, de 1,40 x 1,14 metros, y su concepción formal la sitúan dentro de una estética de inspiración barroca trasladada al ámbito contemporáneo, donde el bordado adquiere un protagonismo esencial como elemento de exaltación simbólica. La riqueza técnica del conjunto se manifiesta en la utilización de diversas tipologías de punto —como cetillo, canutillo o cartulina—, que generan volúmenes y matices lumínicos de gran complejidad.
Se trata, además, de una pieza profundamente arraigada en la tradición de la hermandad, no solo por su uso reiterado en cultos y salidas procesionales, sino por su característico color blanco, convertido en seña de identidad de la imagen y elemento distintivo dentro de la religiosidad popular cordobesa.
Un deterioro progresivo que comprometía su conservación
El paso del tiempo y la propia naturaleza funcional de la túnica habían provocado un proceso de degradación progresivo, que afectaba tanto al soporte textil como a los elementos bordados. Antes de la intervención, la pieza presentaba acumulación de suciedad, manchas de humedad, grasa, cera y hollín, así como importantes alteraciones físicas como desgarros, desgastes, enganches y lagunas de material.
Particularmente significativa era la afección en los bordados, donde se detectaban pérdidas de hilos metálicos, deshilachados, hilos sueltos y procesos de oxidación y oscurecimiento, factores que no solo alteraban la apariencia de la obra, sino que comprometían su estabilidad estructural y su correcta lectura estética.
Este diagnóstico llevó a calificar su estado de conservación como muy deficiente, estableciendo la necesidad de una intervención urgente que garantizara su preservación a largo plazo.
Una intervención basada en criterios científicos y conservativos
La restauración ha sido dirigida por Ana Infante de la Torre y ejecutada por Antonio Villar Moreno, bajo una metodología rigurosa sustentada en los principios de mínima intervención, reversibilidad y respeto absoluto a la obra original.
El proceso se inició con una exhaustiva fase de estudio y documentación, tras la cual se procedió al desmontaje integral de la túnica, permitiendo intervenir de manera individualizada sobre cada uno de sus elementos. La limpieza, tanto del soporte como de los bordados, constituyó una fase esencial para la eliminación de agentes nocivos acumulados durante décadas.
Posteriormente, se llevó a cabo la consolidación de los bordados mediante la reposición de hilaturas y la fijación de los elementos en relieve, así como la reintegración de zonas afectadas por pérdidas de material. Uno de los aspectos más relevantes de la intervención ha sido el traslado de las piezas a un nuevo soporte de tisú, compatible en textura y color con el original, ante la imposibilidad de conservar el tejido primitivo en condiciones óptimas.
El proceso se completó con el perfilado y forrado de las piezas, respetando en todo momento los materiales y técnicas originales, y garantizando una adecuada estabilidad estructural del conjunto.
Recuperación funcional y proyección patrimonial
La intervención no solo ha permitido recuperar el esplendor formal de la túnica, sino también restituir su función como prenda destinada a vestir la imagen en cultos y procesiones, de la que había quedado apartada debido a su estado de conservación.
Cabe recordar que la pieza fue donada por la familia Manosalvas-Campos y que, apenas dos años después de su ejecución, en el año 2000, fue objeto de una remodelación para adaptarla a las dimensiones de la imagen, reutilizándose parte de sus bordados en otras insignias.
La presentación celebrada en la casa hermandad supone, por tanto, la restitución de un bien de notable valor artístico, histórico y devocional, cuya recuperación refuerza el compromiso con la conservación del patrimonio cofrade. La túnica, ya plenamente restaurada, se proyecta así hacia el futuro como testimonio material de la continuidad de una tradición que encuentra en estas piezas uno de sus más elocuentes lenguajes expresivos.












