Sevilla, 🎶 Pentagrama

La Saeta, la marcha de la polémica

Si hay una marcha procesional que ha generado controversia a lo largo de las últimas décadas es La Saeta, y no tanto por la marcha en sí sino por la poema cuya letra se convirtió en la canción que la originó. El origen de La Saeta hay que buscarlo en la obra «Campos de Castilla» de Antonio Machado, poema en el que el autor ofrece su visión particular del hecho religioso y su crítica más acerada sobre la Semana Santa de la ciudad que abandonó con tan solo 8 años para no regresar jamás. Machado reniega en verso de la imagen icónica que se reproduce en la Semana Santa de un Cristo dolorido y sufriente y se decanta por el Jesucristo que anduvo en la mar, el Jesús hombre capaz de realizar el milagro de lo imposible y no el que sufrió en la cruz, no el «de la fe de mis mayores».

Sin embargo, según explica el escritor Luis García Gil, el poema original se publicó en 1914 en las páginas de mundial Magazine como parte de un conjunto titulado «Semana Santa en Sevilla». Tal y como el propio García Gil explica, el poeta se sentía lejos de la ciudad a la que no dejará de añorar pero a cuya idiosincrasia destinará algún que otro dardo envenenado. ¡Qué maravilla Sevilla sin sevillanos!, llegó a afirmar el ínclito Machado renegando no solamente de su Semana Santa sino de Sevilla misma.

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

El poema fue musicado por Joan Manuel Serrat en 1969 e incluido en un legendario álbum dedicado a Antonio Machado, el poeta republicano que murió rumbo al exilio. Sin pretenderlo, nada más lejos que Serrat de la música procesional, la canción de Serrat se convirtió en marcha obviando la crítica de Antonio Machado a la Semana Santa en general y a la sevillana en particular que destilaba su famoso poema, controvertido e interpretado poema. La primera adaptación que de La Saeta se hizo como marcha procesional la realizó la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Ayamonte. Luego vino la versión de mediados de los 80 de la Banda de las Angustias aunque ninguno de aquellos experimentos gozaría de mayor trascendencia. 

Y entonces llegó la Cuaresma de 1988. Con motivo de la salida extraordinaria por el L aniversario fundacional de la Hermandad de Jesús Despojado, la agrupación musical homónima, germen histórico de la actual Virgen de los Reyes, interpretó su propia adaptación de la marcha en la puerta de la iglesia de San Román antigua sede de la Hermandad de los Gitanos, hermandad que con el paso de los años fue convirtiendo a esta marcha en un auténtico himno propio, en la banda sonora de toda una cofradía. Al año siguiente fue incluida en la grabación de un disco y se convirtió en un auténtico mito de la música profesional y en una de las marchas mas interpretadas en la Semana Santa de Andalucía. Aquel gesto consumó la ironía, jamás soñada – es un decir – por un Antonio Machado que quiso renegar y atacar las raíces más profundas de la ciudad que le vio nacer y terminó aportando de manera involuntaria un verdadero himno para aquella Semana Santa que tanto despreciaba.

Uno de los escritores que mayor beligerancia ha mostrado siempre en relación al poema que originó la famosa marcha es el maestro Antonio Burgos, que en el año 2014 en su famoso recuadro puso en su sitio al endiosado Antonio Machado y a su poema y de paso a todos aquellos que idolatran la letra sin tener ni la más remota idea del significado que encierra. Burgos se preguntaba con toda la carga de profundidad que destilan sus siempre atinados artículos, ¿qué hizo Antonio Machado por Sevilla?, para responderse acto seguido que casi lo mismo que Pilar Bardem, nacer aquí; a los 8 años se fue. Y la saeta que tocan las bandas no es la de Machado es la de Serrat. Esa saeta que habla del Cristo de los gitanos.

Y añade: «¿Pero de qué Cristo y de qué Gitanos? ¿De los de la calle Verónica? ¿Del Señor de la Salud? Lo dudo. Debe de ser el Cristo de los Gitanos de otro lugar de Andalucía. Machado habla de una imagen procesional que no es de aquí: «Oh, la saeta, el cantar/al Cristo de los gitanos/siempre con sangre en las manos,/siempre por desenclavar». Machado habla de un Crucificado, no de un Nazareno. No puede ser el Señor de la Salud de Los Gitanos de ninguna manera. Y si es por el «anda pidiendo escaleras/para subir a la cruz», me pido la saeta de Machado para el Cristo de la Salud, sí, pero el de La Carretería, el del misterio de las Tres Necesidades de la Virgen de la Luz.

Pero la saeta de Machado, en el fondo, implica un profundo desprecio a Sevilla y a su Semana Santa, y nadie lo ha dicho. A Machado no le gustan nuestros Cristos: ni nuestros Nazarenos con la cruz al hombro, ni nuestros Crucificados clavados en ella. Oigan, si les dejan las cornetas y los tambores de la versión serratiana: «¡Oh, no eres tú mi cantar,/no puedo cantar, ni quiero/a este Jesús del madero/sino al que anduvo en la mar!». «No puedo cantar ni quiero»… ¿Lo han leído bien? La saeta de Machado es contra la Semana Santa,

Bueno, pues a este texto donde el poeta se declara objetor de Semana Santa se parte la gente las manos aplaudiéndolo cuando lo toca el corneterío con música de Serrat, por aquello del izquierdo por delante; en este caso el izquierdoso Antonio Machado por delante poniendo como los líricos trapos a las cofradías, mecachis en la mar de Galilea en la que anduvo Jesús. ¿Y a ese poeta objetor de cofradías, que se fue de aquí a los 8 años y no tuvo la delicadeza de volver, le quieren encima levantar un monumento? Perdónalos, Señor de los Gitanos, porque no saben lo que hacen. Ni han leído a Antonio Machado». Ahí quedó.

La Saeta. Julio Romero de Torres (1918)

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