Sevilla, 🎶 Pentagrama

La marcha que revolucionó la música cofrade

La música cofrade es un ámbito que posee décadas de historia, superando con facilidad el siglo. Muchos son los cambios que ha sufrido desde su origen, puramente militar, hasta como concebimos el mundo de las marchas procesionales en la actualidad.

Una de las piezas musicales que cambió el devenir de la música cofrade fue, sin duda, «Pasan los Campanilleros», compuesta por quizá el más grande revolucionario de este ámbito, Manuel López Farfán.

El músico sevillano retornaba a Sevilla tras varios destinos a lo largo y ancho de España, tomando las riendas de la Banda del Regimiento de Soria nº 9, que actuaba en distintas ocasiones en Castilleja de la Cuesta. Fue en el año 1924 cuando Leopoldo Rodríguez Luque, director del coro de campanilleros de la Hermandad de Santiago del municipio sevillano, así como Heraclio Rodríguez Oliver, soldado del Regimiento de Granada nº 34 y miembro del coro, acuden a casa de Farfán.

El propio López Farfán había solicitado escuchar y anotar varias de las “tonás” que el coro solía interpretar. Tras escuchar varias de ellas, Farfán eligió “En la cima del Monte Calvario”, pues era la que mejor recogía el momento pasionista representado en el único paso de las Siete Palabras, estando dedicada concretamente a la Virgen de los Remedios.

La letra de la pieza dice así: «En la cima del Monte Calvario orlada de nubes, brillaba una Cruz, y a sus pies, con el Santo Sudario, esperaba María un rayo de clara luz. Que luz era su Hijo Jesús, luz radiante que alumbró cielos y tierra y esparció en sus ascuas amor, caridad y virtud.» Una letra que podemos escuchar en alguna de las grabaciones de la obra, como en la que realizara la Oliva de Salteras en el Volumen 1 de su Antología Musical grabada en el año 2005.

La marcha se estrenó el Domingo de Ramos de 1924 por la Banda del Regimiento Soria 9 dirigida por Farfán, interpretándose en la Calle Sierpes tras la Virgen del Socorro de la Cofradía del Amor, cantando la letra los propios componentes de Soria 9, que llevaban instrumentos propios del coro de la Hermandad de Santiago: campanilla, triángulo y carrasclás.

Además de la inclusión de la parte cantada, Farfán ahonda nuevamente en la teatralidad, sacando de la banda a un solista, como ya hiciera con la saeta de “Spes Nostra”. En este caso, el oboe interpreta la primera parte del trío solo y lejos de la banda en un sitio alto.

La marcha tuvo un enorme éxito, tanto que tuvo que interpretarse varias veces más durante el recorrido e incluso cuando la cofradía ya se había recogido, ante el entusiasmo del público que allí se había congregado.

Las crónicas de la época cuentan que la muchedumbre exigió la interpretación de «Pasan los Campanilleros» a la entrada de la Hermandad de las Siete Palabras hasta el punto de impedir que el paso entrara hasta que sonara la pieza.

A mediados de la década de los 40 hubo una gran censura musical, y entre otras “Pasan los Campanilleros» fue prohibida, a pesar de esto y debido a su gran popularidad se siguió interpretando fuera de la Carrera Oficial, que era el lugar más vigilado y con más repercusión. La pieza siguió interpretándose, constando además una amonestación por parte del Consejo Local de Sevilla a la Hermandad de la Trinidad por interpretarse la marcha durante su estación de penitencia de 1947.

Ya en la década de los años 60, se produce un estallido en la cantidad de interpretaciones de la marcha, incluyendo en La Campana, por parte de la Banda del Maestro tejera. Pasada la Semana Santa de 1966, hubo una nueva prohibición. Lo único que se pudo evitar es que se siguiera interpretando en la Carrera oficial pues la marcha siguió prodigándose. En 1995, la Hermandad de las Siete Palabras solicitó interpretar la pieza en La Campana, algo que le fue desaconsejado más tarde por parte del Consejo. Sin embargo, un año después, la Virgen de la Esperanza de la Hermandad de la Macarena transitó por este emblemático enclave con «Pasan los Campanilleros».

Se desconoce cuando empezó a versionarse la marcha, pero en los años 60 seguramente ya no se interpretaba la versión original, apareciendo alteraciones en la instrumentación, repeticiones del tema central de campanillas o incluyendo más instrumentos de percusión.

La Banda de la Cruz Roja, que ha sido la artífice de la recopilación de los datos que aparecen en este artículo, no interpreta la versión original de la marcha. La versión de Cruz Roja, una de las más emblemáticas de la banda y de la Semana Santa hispalense, se toca desde los inicios de la misma, añadiendo por ejemplo más instrumentos de percusión como panderetas, cajas chinas, cascabeles o castañuelas. Se trata de una de las marchas más grabadas; la propia Cruz Roja la tiene incluida en su disco «Marchas procesionales de la Semana Santa», de 1982, «Semana Mayor», de 1989 y «El Calvario de un Artista», de 2006, siendo este último un trabajo discográfico homenaje a López Farfán.

Fuente documental: Banda de Música Cruz Roja de Sevilla

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