La hermandad de la Merced acaba de confirmar públicamente el programa de actos que ha concebido para celebrar el XL Aniversario de Nuestro Padre Jesús Humilde en la Coronación de Espinas. Un programa que se desarrollará íntegramente en la Parroquia de San Antonio de Padua, sede canónica de la corporación mercedaria. Desde el punto de vista cultual, el día 18 de febrero a las 18.00 horas, se celebrará una Meditación sobre la Coronación de Espinas de Jesús, a cargo del M.I. Sr. D. Antonio Gil Moreno, canónigo de la S.I.C. Más tarde, el día 3 de marzo a las 20.00 horas, Misa de acción de gracias por el aniversario de la bendición, presidida por N.H. Fray Ricardo de Córdoba, O.F.M. Cap.
En otro orden de cosas, la hermandad que preside Antonio Ruf ha previsto un Ciclo de conferencias con dos sesiones. La primera tendrá lugar el 21 de febrero a las 21:15 horas, bajo el título “La Coronación y Flagelación de Jesús desde el punto de vista médico” y estará a cargo del Dr. D. José Sáez Rodríguez. La segunda será el día 22 de febrero a las 21:15 horas, con el título “La visión de la Coronación de Espinas en los pasos procesionales de Andalucía” a cargo de D.ª Mercedes Cuadro, Licenciada en Historia del Arte. Finalmente, se ha programado un Concierto, el día 24 de febrero a las 21:15 horas a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores “Coronación de Espinas”.
La imagen del Nuestro Padre Jesús Humilde en la Coronación de Espinas, fue realizada en 1978 por el imaginero sevillano, Francisco Buiza Fernández, y vino a sustituir a la antigua que tenía la Hermandad. Destaca en esta imagen, la expresión del rostro que le imprime, a su vez dolor y resignación y la perfección de su anatomía y policromado. Esta es una de las obras cumbres de su autor. Es acompañada en el paso por dos romanos y un sayón, realizados en 1.984-1985 por el jerezano Francisco Pinto Berraquero. Imagen representativa de la fuerza creadora y del neobarroquismo propios de Francisco Buiza, en la que nos muestra a Cristo, en el momento del escarnio, una vez coronado de espinas. La figura, sedente, toma entre sus crispadas manos la caña en señal de mofa de su realeza. Su rostro contiene toda la fuerza expresiva, cuyos cabellos se entremezclan con las afiladas espinas de su corona que se adapta perfectamente a la talla. Destaca su policromía tremendamente intensa, de tonos verdosos, que le imprimen un carácter patético y desgarrador. La imagen ha sido considerada como una de las obras cumbres del artista hispalense y una de las más destacadas de la imaginería contemporánea en Córdoba.





