La Merced vuelve a brillar con luz propia en su traslado hacia el corazón de Córdoba

La Virgen de la Merced ya se ha trasladado hasta el corazón de Córdoba, habiendo salido con un sencillo cortejo desde San Antonio de Padua en torno a las 20:30h, arropada por la feligresía del barrio y por un coro rociero que ha brindado sus cantos a modo de oración mientras se rezaba el Santo Rosario hasta la Iglesia de la Merced, lugar elegido por la corporación del Zumbacón para celebrar uno de los puntos álgidos del 800 aniversario de la fundación de la orden mercedaria en cuya conmemoración se halla inmersa la hermandad.

Espectacularmente ataviada por su vestidor, Antonio Villar, la dolorosa de Buiza ha derramado su magia por los rincones que ha recorrido camino de la Iglesia de la Merced, en un histórico traslado que pasará a los anales de la corporación y que ha sido el perfecto preámbulo para la procesión extraordinaria que detendrá el tiempo, este sábado, de la Córdoba Cofrade. Para la ocasión, Villar ha dispuesto un conjunto sublime para la bellísima imagen de la Virgen de la Merced, portando el manto burdeos bordado por sus propias manos para Fray Ricardo, y que ha sido cedido para esta cita irrepetible.

En su cintura ha lucido el fajín confeccionado por el propio Antonio Villar con galonería antigua, traído desde Jerusalén, mientras que en su pecho ha portado los ángeles de plata y marfil diseñados por Fray Ricardo, flanqueando el escudo mercedario a modo simbólico del hermanamiento entre la Merced y los Ángeles del Císter. De igual forma, la titular mariana ha lucido el magnífico puñal donado por la Hermandad del Císter y un broche regalado por la Pro Hermandad de la O. Sin duda, un conjunto perfectamente concebido para realzar la belleza de una de las dolorosas más hermosas de Córdoba, que refleja el amor y buen gusto de Antonio Villar por las cosas bien hechas.

La Virgen ha recorrido a buen ritmo, entre los rezos de los hermanos que conformaban el cortejo, trufados con los cantos del coro que ha puesto la nota musical, por un escogido itinerario que ha dejado múltiples escenas para el recuerdo, como el paso por el Muro de la Misericordia, o las calles Alarcón López y Marroquíes, o en los Jardines de la Merced donde la Virgen ha regresado tras treinta años de ausencia, hasta llegar a la Iglesia homónima, donde la dulcísima dolorosa pasará la noche en vísperas de protagonizar este sábado una jornada histórica por obra y gracia de su divina presencia bajo el cielo de Córdoba.