La nueva bazofia «pseudointelectual» perpetrada por tres cordobeses contra la Semana Santa

«Es la identidad que nunca termina de definirse, la que está en permanente construcción y evolución, la que no necesita tótems que perduran en el tiempo. Desde ese lugar, Dios tiene vagina es un ejercicio colectivo para repensar una festividad despojada de deidades fijas, que no rinde homenaje a ningún tótem y que posee el don de la reconstrucción. A través de un repertorio disidente de su imaginario iconográfico desde la Semana Santa, la Feria, Lola Flores, la gastronomía, la indumentaria tradicional, el Fandango Parao de Huelva, hasta los geranios, las lágrimas de fe y el universo sórdido de los tablaos, entre otros paisajes de la memoria».

De este modo pretendida mente poético definen sus autores «Dios tiene vagina», la nueva bazofia «pseudointelectual» creada para materializar, sobre las tablas de un escenario, un odio profundo a la esencia más profunda de Andalucía y sus creencias más íntimamente enraizadas, la religiosidad popular en general y la Semana Santa en particular. Bazofia perpetrada, para vergüenza de muchos, por tres cordobeses, Ángela López, Juan Diego Calzada y Nazario Díaz, que han atacado vilmente el sentimiento de miles de personas para generar una polémica y lograr que la presencia de sus nombres, desconocidos para la mayoría, se multiplique aunque sea de manera efímera. Autores materiales que probablemente exigirán el mismo respeto para lo que hacen – sea lo que sea – que no han demostrado para con sus semejantes.

Una «obra teatral» que, en opinión de Más Libres, «no es más que pornografía, sexo y desnudos integrales en una obra teatral para mofarse de la fiesta sagrada de todos los cristianos: la Semana Santa y sus procesiones» en la que los presuntos actores aparecen durante toda la obra desnudos y con la única vestimenta de los capirotes, costales o sombreros andaluces. Bazofia que se ha representado estos días en Madrid con la complicidad de la alcaldesa de la capital del Reino, Manuela Carmena, que no ha tenido reparo alguno en gastar el dinero de los madrileños en respaldar y cofinanciar un ataque furibundo y una ofensa despiadada a la fe y los sentimientos religiosos, que está por ver si es constitutivo de delito.

El Ayuntamiento, tras la polémica con ‘Dios tiene vagina’, defiende la autonomía artística y la libertad de expresión

El Ayuntamiento de Madrid, tras la polémica generada ha destacado que como institución pública, respetan todas las «confesiones religiosas que se desenvuelven en el marco de la libertad religiosa y de culto que garantiza la Constitución Española», al tiempo que ha subrayado la autonomía de los centros culturales municipales a la hora de cerrar su programación.

«Siempre desde la aconfesionalidad que también garantiza la Carta Magna», el área de Cultura del Ayuntamiento, «más allá de las programaciones desarrolladas de manera autónoma por los grandes centros municipales, promueve programas propios que ponen en valor el acervo cultural indisolublemente unido a religiones como la católica, que forman parte de nuestro patrimonio cultural como sociedad», han señalado fuentes municipales.

La obra en cuestión — Abogados Cristianos y Más Libres estuvieron recogiendo firmas para que se retirase porque aseguran que es una ofensa contra el cristianismo– se trata de una pieza producción del Festival Terrasa Noves Tendències, donde se estrenó en 2017 y ha sido ya representada «con total normalidad» en Barcelona, Valencia, el Festival de Reims en Francia y en un encuentro internacional de Tlalpan, en Mexico, han añadido las mismas fuentes.

La directora general de Actividades y Programas Culturales, Getsemaní de San Marcos, ha señalado que como área de Cultura del Ayuntamiento no pueden «sino respetar y facilitar la libertad de expresión, que en este caso va de la mano de la libertad creativa y artística». «Tanto las direcciones que programan los centros culturales municipales como los artistas que presentan allí sus propuestas, gozan de autonomía artística, algo que resulta un pilar fundamental en las políticas culturales de cualquier institución pública», ha considerado.

Para la directora, «el lenguaje artístico en el teatro, en el cine, en la literatura o en el arte ha sido desde siempre una expresión de libertad y creatividad que debe ser entendida en su contexto». «En ese sentido, y en la línea de la obra que estos días Vértebro Teatro ha presentado en Naves Matadero, ha habido otros muchos artistas que han sido muy incisivos en el uso de iconografías y estéticas que evocan símbolos religiosos», ha indicado.

Según ha señalado, se han podido ver estos trabajos «a lo largo de los años en diversos espacios y festivales dependientes de diversas instituciones públicas, sin que hubieran trascendido polémicas de este tipo». «Sin ir más lejos, recientemente en los Teatros del Canal, dependientes de la Comunidad de Madrid, se presentó la última obra de Angélica Liddell, The Scarlet Letter, en la que también pudimos ver escenas de fuerte simbolismo religioso, desnudos y guiños a elementos sexuales, con toda normalidad y sin ningún tipo de denuncia», ha recordado, en referencia a la obra que estuvo en febrero.