Córdoba, ⭐ Portada

La nueva imagen del Cristo de la Piedad se postula como uno de los grandes crucificados de la imaginería barroca andaluza

La obra del Crucificado podría concluir antes de que finalice este año

Antonio Bernal podría concluir la talla del Crucificado para la Claretiana Hermandad y Cofradía del Smo. Cristo de la Piedad y María Santísima de Vida, Dulzura y Esperanza Nuestra antes de que finalice este año, dependiendo del poder adquisitivo de la Hermandad.

Actualmente se encuentra en fase de talla una de las piezas más bellas y sublimes de su larga carrera artística. La belleza singular de la obra se percibe como una representación muy personal del Crucificado, donde el equilibrio entre la expresión y la forma destacan sobremanera; y donde la paz y serenidad de su rostro es enaltecida para moderar el drama de la Pasión.

El estudio anatómico realizado por el imaginero para el Cristo de la Piedad aparece reflejado en la madera para impregnarla de un realismo sereno que plasmaron ya sus manos en el barro durante los primeros trazos de su suave modelado. El dolor y la angustia quedan contenidos en la muerte de Cristo para agudizar el verdadero mensaje de su amor por el hombre. 

La nueva imagen del Cristo de la Piedad es el único gran proyecto patrimonial que se aparta de la conocida labor asistencial de la Claretiana Hermandad, volcada durante este último año en el Banco de Alimentos Perecederos que proporciona asistencia a 1600 personas, unas 450 familias vecinos del barrio de Palmeras. “No son tiempos para otra cosa” destaca la Hermandad; que ha dejado aparcados sus proyectos de formación como consecuencia del Covid-19, pero que espera retomar en breve.

Y esta reflexión es patente al comprobar que la finalización de la imagen se está haciendo esperar, si bien es cierto que esta larga espera alimenta la ilusión por las cosas bien hechas y se traducirá en una gran aportación al patrimonio de la Hermandad, que promete devoción entre sus hermanos y el pueblo cordobés. No hay nada más que observar el antes y el después; el Boceto en barro y la Imagen a tamaño real tallada en madera de cedro, para cerciorarnos que conserva la esencia del modelado inicial donde el autor se entremezcla con la materia para captar las líneas maestras de una obra que gozará sin duda del arte de las emociones y de esa unción sagrada tan necesaria. Una Imagen salida de las manos del gran imaginero que aportará a la Semana Santa de Córdoba uno de los mejores crucificados de la imaginería barroca andaluza.

Como hemos desgranando paulatinamente en Gente de Paz, el avance en la ejecución del Crucificado es lento como consecuencia de los problemas económicos que atraviesa la Corporación y que todos conocemos; si bien más pronto que tarde, los hermanos de la Piedad podrán venerar a su nuevo Titular en la Parroquia de San Antonio María Claret, hasta que llegue el día en que realice su primera aparición por las calles de esta ciudad. 

Ha trascurrido un espacio de tiempo más que prudencial desde que el 15 de agosto de 2019, día de la Asunción de la Virgen, la Hermandad de Palmeras firmara el contrato para la hechura de su nuevo Crucificado con el imaginero Antonio Bernal Redondo. Las dificultades económicas y los avatares sufridos como consecuencia de la pandemia han ralentizado el avance de una talla cuyo boceto en barro fue presentado a los hermanos en octubre de 2018. 

Previamente a su presentación, la hermandad realizó distintos carteles, postulados y campañas que por desgracia no han dado resultado alguno por las escasas aportaciones. Por ello, la hermandad solicita vivamente la ayuda adicional de corporaciones y aquellas personas que deseen colaborar con un donativo en la cuenta bancaria creada al efecto: 0237-6153-30-9170840397, cuyo cartel “Ayúdanos a hacerlo realidad” acompañamos en esta noticia. Recientemente ha creado el BIZUM “1630” ó “PRO CRISTO PIEDAD CÓRDOBA”, con la finalidad de facilitar pequeñas aportaciones o donaciones a través de este medio más ágil. Una colaboración que se antoja más necesaria que nunca para que este impactante crucificado, esencial para profundizar en la religiosidad popular de un enclave en el que a veces hay que esforzarse para encontrar la luz de Dios.

La transformación o paso a madera de cedro real se realizaba este invierno en Sevilla mediante el sistema de sacado de puntos por escáner, procedimiento que permitió al Imaginero adaptar el tamaño de la Imagen al deseado desde un principio por la Hermandad. Hemos de señalar que es importante el tamaño de la Imagen en el paso procesional, habida cuenta que no olvidamos la pretérita intención de la Cofradía para desarrollar en un futuro próximo su nuevo Título con la advocación de Santísimo Cristo de la Piedad en su Sagrada Lanzada, motivo por el cual la imaginería deberá adaptarse a unas dimensiones concretas. Cabe señalar que la nueva Talla presenta unas dimensiones ligeramente inferiores que la anterior, si bien su altura real adaptada al cuerpo humano alcanza 182 ctm, que al trasponer a la cruz con los brazos extendidos aumenta su tamaño hasta llegar a casi dos metros de longitud.

La comisión creada por la Hermandad para el ilusionante proyecto de su Titular visita el taller de Antonio con asiduidad para observar con deleite el avance de los trabajos. Un par de veces a la semana acuden con impaciencia para conocer esos nuevos detalles que deslumbran y embrujan a los visitantes.

La propia comisión creada para el proceso de talla del Santísimo Cristo de la Piedad, invita a distintos hermanos para que acompañen a la Junta de Gobierno en las visitas realizadas al Taller donde se gestan las primeras devociones y se pulsan las primeras impresiones. ¿Quizá los primeros rezos?

Durante la primavera del presente año el trabajo en el taller se encuentra dirigido a la talla minuciosa, a la adecuación de los volúmenes y recreación de los detalles en madera de cedro, fase que con su finalización dará paso a “dar los blancos” y el comienzo de la policromía de cuyo proceso esperamos ofreceros un nuevo reportaje de su evolución antes de que finalice este año.

Se han mejorado algunos detalles del boceto en barro, pequeños matices que aportan a la ejecución de la obra un aspecto más sobrio sin apartarnos del modelo inicial, de la primera idea en el pensamiento del autor. Se han suavizado líneas, se han realzado los claros oscuros en el paño de pureza, y se ha incluido en el extremo del cordón que anuda el paño un par de borlas talladas en madera que aportarán un mayor equilibrio en el volumen de la Talla además de una singularidad sin precedentes.  

La Cofradía de Palmeras, una vez más, sigue luchando para obtener el lugar digno que merece en la Semana Santa cordobesa, adecuando su patrimonio a los niveles del mundo cofrade cordobés con la creación de este que será uno de los más portentosos Crucificados de Córdoba. Para ello los plazos de ejecución de la Obra han debido ser flexibilizados atendiendo al poder adquisitivo de la Hermandad ubicada en el barrio de Palmeras, donde no es posible, quizá como en otras Parroquias y/o núcleos de población realizar actividades que permitan sufragar la Obra completamente finalizada en un plazo menos dilatado. Cabe recordar que son muy pocas las Cofradías de Córdoba que han sustituido a su Titular, si bien la Hermandad de Palmeras tomó por unanimidad la decisión de realizar su nuevo Crucificado como consecuencia del deteriorado estado de conservación de la actual Imagen, por el material utilizado para su realización, y por la inviabilidad de un proceso de restauración que garantizara un soporte estable.

Todos los detalles de un Crucificado único

El crucificado, esbozado dentro de los cánones clásicos barrocos del siglo XVII, representa a Cristo muerto en la cruz sujeto con tres clavos. Su cuerpo, sublime y de extraordinaria proporción, ha sido modelado con un exhaustivo conocimiento anatómico de la figura humana; resaltando la belleza, dulzura y espiritualidad de Jesús sobre la tensión propia de una muerte en la cruz.  

Presenta una inclinación en el torso de 42º sobre el estípite, posición que hace posible que la Imagen se descuelgue o incline hacia adelante con gran aplomo para estirar completamente los brazos y apoyar su peso sobre la pierna izquierda. 

La cabeza se inclina ligeramente hacia su derecha y clava sobre su sien las alargadas espinas de una corona de gran volumen en una melena recogida encima del hombro derecho, para destacar a cada lado un mechón de pelo en forma de trenza o rulo judío. Los ojos se encuentran ligeramente entreabiertos, el tabique nasal es prolongado y sus pómulos pronunciados, las cejas bien señaladas confieren al rostro largo y estrecho de la imagen idénticos síntomas de relajación provocada por la placidez de la muerte, confiriendo en la Imagen la serenidad solicitada por la Hermandad al escultor. 

El paño de pureza ha sido estudiado con detenimiento, gozando de gran equilibrio y volumen en la disposición de las telas, y resolviendo su disposición de forma novedosa en la línea del estilo personal del autor y a la altura de su madurez y calidad artística, anudando con una moña suelta sobre la cadera derecha para equilibrar la parte izquierda de la obra mediante un remate compuesto por el cordón con dos borlas talladas en madera. 

A la vista de esta gran escultura, Antonio Bernal destaca el gran misterio de la Piedad del Salvador sobre los padecimientos de su propia carne durante la Pasión, confiriendo belleza y elegancia espectacular a la dureza de la muerte. 

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup