En mi Huerto de los olivos, 💙 Opinión

Los poderes fácticos

Buenas tardes a todas las personas de bien, espero y deseo que se encuentren buenas y podamos ir dando larga a la pandemia que tanto daño está causando. 

En mi artículo de hoy hablo de los poderes facticos que tenemos en la sociedad actualmente. Si esos poderes que no son los políticos, sino la banca, la religión -sea la que sea-, los medios de comunicación y todo aquel que influye en la toma de decisión de alguien manejándolo a su entero antojo y con el agravante de esconderse tras un visillo.

El otro día sobre una noticia que la Junta de Andalucía publicaba en torno a los festejos como romerías, ferias y procesiones que como bien sabemos en Andalucía son muy importantes, un medio de prensa escrita modificaba y enturbiaba la orden escrita a su entero antojo. ¿Para qué? ¿Por votos para la tendencia política del partido que son ellos partidarios? ¿Por crear un revuelo para que se molesten los que respetan las normas? ¿Qué objetivo tienen? Molestos porque parece que este gobierno que está actualmente lo está haciendo algo mejor, siendo muy condescendiente, que el anterior que tiene experiencia en dilapidar millonadas y millones de euros en ya saben en qué.

Muy triste, la verdad sea dicha; nos movemos o nos dejamos mover por las palabras que van con una mala intención que no llego a comprender.

Otro medio cofrade publicaba una noticia no hace mucho en la cual exponía un hecho que tiene una importancia de una hermandad de la ciudad y justamente otro medio lo decía de una manera totalmente distinta, pudiendo crear una controversia que no lo veo el sentido. ¿Qué buscamos con este tipo de noticias? Menos mal que Gente de Paz somos los malos de la película, jajaja… Pero los números de las visitas diarias a un medio y otros están ahí, juzguen ustedes mismos, miembros del sanedrín. 

Al igual, nos sucede a las personas de a pie, con el corre y ve dile y con el susurro de que no se lo digas a la otra parte. Nos pasa a casi todos, seamos del ámbito que seamos. Es triste y doloroso, pero está demostrado que nos gusta hacer daño a la otra persona. Tengo muy claro que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Todos tenemos un 50% de culpa, cada vez que nos recreamos en susurrar los males de otro sin importarnos hacer el daño, el que sea y a quién sea.

Quizás deberíamos de mirarnos cada uno de nosotros más en nuestro interior, lo que ocurre que muchos ya no ven nada en su interior al tener el lado oscuro con una extensión total en su moral y valores. Cada uno que se mire un ratito y vea como tiene su interior.

Sean felices y extrapólenlo, no se lo queden para ustedes. Hoy iniciaría el camino la Hermandad del Rocío de Córdoba hacia la Ermita, segundo año sin poder realizar ese camino tan especial como me comentan sus rocieros. Ánimo ya queda menos para volver a la nueva normalidad.

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