La obra cumbre de Abel Moreno cumple 30 años

En el año 1987 se componía una de las marchas que más ha sonado tanto en nuestra tierra como fuera de ella. Se trata de «La Madrugá«, cuya autoría corre a cargo de D. Abel Moreno. Es una obra meramente descriptiva de todo el vaivén de sentimientos, emociones y formas de entender la Pasión de Jesús de la popularísima jornada hispalense de la Madrugá del Viernes Santo. Lo decía el propio autor en una entrevista concedida a la web «El Palquillo», en la que se refería a «La Madrugá» como una marcha procesional atípica, en la que se conjugan varios temas referidos a todas las Hermandades de la Madrugá sevillana, cada uno revestido de la idiosincrasia de cada corporación de la jornada.

El comienzo, en modo menor, que tal y como Moreno explica posee una melodía más melancólica y sobria, describe a las Hermandades del Silencio (con un Padrenuestro que el autor tenía compuesto con anterioridad), el Gran Poder y el Calvario, dando paso al modo mayor teñido de aires alegres y de algarabía con los que se representa a las Hermandades de la Esperanza Macarena y la Esperanza de Triana, así como a los Gitanos. El caso de las dos Esperanzas es particularmente llamativo, ya que las melodías que evocan a las Cofradías de la Macarena y la Esperanza de Triana se reproducen de forma simultánea y en contrapunto, esbozando ese mismo sentimiento de fe en la esperanza representado por dos de las más populosas advocaciones marianas de la ciudad de Sevilla. Toda una evocación de un diálogo entre las dos Esperanzas a través de dos instrumentos: el clarinete y el saxo alto. Tras una breve reminiscencia melódica que vuelve al modo menor de la Hermandad del Silencio, representando su recogida en el amanecer del Viernes Santo sevillano, la marcha culmina triunfalmente, quedando definida como una de las más representativas de nuestra Semana Santa.

Una marcha procesional que, como menciona el autor en la mencionada entrevista, se ha solicitado alrededor de todo el mundo, ya que le llegan derechos de autor de muchos rincones del planeta. «La Madrugá» ha traspasado las barreras de nuestra geografía por méritos propios, al ser una obra que no deja indiferente a nadie. Creciente en intensidad y sonoridad de forma paulatina, es de esas marchas que puede uno escuchar cuantas veces sea necesario sin cansarse, puesto que siempre queda algún matiz nuevo por descubrir. Conmovedora, melancólica, desgarradora… es perfectamente evocadora de lo que supone la esencia de la Semana Santa. Esa dicotomía entre la sobriedad y la algarabía que describe a la perfección cómo narramos la Pasión de Cristo desde nuestra querida Andalucía. Decía Stravinski de la marcha «La Esperanza de Triana» de Farfán, al ver pasar un palio a sus sones que «escuchaba lo que veía, y veía lo que escuchaba» y algo muy parecido sucede con «La Madrugá» de Abel Moreno. Su obra cumbre, que puede disfrutar a través de esta joya de vídeo. Un concierto de la mítica Soria 9 en la Expo 92, dirigida por el propio Abel Moreno.