La Hermandad de la Paz y Esperanza de Córdoba ha presentado este domingo, a la conclusión de la fiesta de regla que se ha celebrado en la iglesia conventual del Santo Ángel, la nueva insignia que incorporará a su guion procesional, el banderín o guion real de S.M. el rey D. Juan Carlos I, monarca bajo cuyo reinado la Corporación capuchina obtuvo el título de Real..
Siguiendo las indicaciones del Real Decreto 1511/1977, de 21 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos, el Taller de Bordados de Salvador Oliver ha elaborado el guión real de S.M. el rey D. Juan Carlos I por encargo del Sr. D. Manuel Fernández Poyatos con el fin de que forme parte del cortejo de la procesión de la Real Hermandad de la Pontificia, Real, Venerable e Ilustre Hermandad Franciscana y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada de la ciudad de Córdoba.
Según la descripción del R.D., este guión será “un pendón cuadrado, todo él rodeado de un cordoncillo de oro, del que arranca un fleco de hilo del mismo metal. El fondo será de color azul oscuro, y bordado sobre él, en su centro, escudo cuartelado: 1.°, de gules, con un castillo de oro, almenado de tres almenas y donjonado de tres torres, cada una con tres almenas de lo mismo mazonado de sable y aclarado de azur, que es de Castilla; 2.°, de plata, con un león rampante de gules coronado de oro, lampasado y armado de lo mismo, que es de León; 3.°, de oro, con cuatro palos de gules, que es de Aragón; 4.º, de gules, con una cadena de oro puesta en orla, en cruz y en aspa, con un punto de sinople en abismo, que es de Navarra; entado en punta, de plata, con una granada al natural rajada de gules, sostenida, tallada y hojada de dos hojas de sinople, que es de Granada. En el centro, escusón de azur y fileteado de gules, tres flores de lis de oro, que es de Borbón.
Lleva acolada al escudo la cruz de Borgoña de gules y, a diestra y siniestra de la punta del mismo, el yugo en su posición natural con cintas, y el haz de cinco flechas, con puntas hacia abajo y cintas, todo ello de gules.
Rodea el escudo el Toisón de Oro y al timbre una corona real cerrada del mismo metal y pedrería, con ocho florones, visibles cinco, ocho perlas intercaladas, cerradas con ocho diademas guarnecidas también de perlas y rematadas con una cruz sobre un globo, que es la Real de España.
Para su confección se utilizará tafetán de seda”.
Para ello el Taller de Bordados de Salvador Oliver Urdiales ha empleado los mejores materiales disponibles en la actualidad, usando hilos de oro fino, así como giraspes artesanales y sedas de diferentes colores. Igualmente se han utilizado tradicionales puntadas características del bordado artesanal en oro, así como distintas técnicas de esta artesanía, destacando la hojuela y las cartulinas.






EL AUTOR
Salvador Oliver Urdiales nace en agosto de 1968 en la ciudad suiza de Zurich, donde sus padres habían emigrado años atrás como tantos otros españoles de la época. No obstante, pocos meses después volvía a España para instalarse en el barrio de El Perchel de la capital malagueña, barrio que desde aquella tierna infancia ha venido marcando el carácter y personalidad de Salvador, entusiasta y apasionado de Málaga y sus tradiciones, en especial por el mundo de las hermandades y cofradías de Semana Santa.
Desde su juventud, ha pertenecido a la Hermandad de la Estrella y a la Archicofradía de la Esperanza, siendo un enamorado de las imágenes de las dolorosas de ambas corporaciones. También es hermano de las otras dos cofradías radicadas en la Parroquia de Santo Domingo, los Dolores del Puente y la Congregación de Mena, reafirmando así su interés por su barrio de El Perchel y su entorno cofrade más cercano.
Siendo Albacea de la Hermandad de la Estrella, y deseoso de engrandecer el ajuar de su querida dolorosa, comienza a realizar en su domicilio sus primeras piezas de bordado, y gracias a su vinculación con la Archicofradía de la Esperanza, puede estudiar minuciosamente las importantes obras de bordado que atesora esta Corporación. Sin embargo, su primer encargo no le llegaría hasta el año 1990, siendo el mismo la toca de sobremanto de su querida Virgen de la Estrella, a la que, como él mismo reconoce, le debe el haberse dedicado a este oficio.
Su decisión de fundar un taller y dedicarse de forma profesional al bordado en oro se remontan a mayo de 1993, estableciendo su primera sede en un edificio de la céntrica calle Santa Lucía, para trasladarse pocos años después, a un cercano emplazamiento de la calle Luís de Velázquez. Sin embargo, fue en julio de 2008 cuando vio cumplido su anhelo de tener su taller en su querido barrio, contando en la actualidad con un amplio local en el número 2 de la perchelera calle de Muñoz Torrero.
Desde sus inicios, y gracias al carácter meticuloso y perfeccionista de Salvador Oliver, su taller ha ido formando a un buen número de bordadores y ha realizado cuantiosos ejemplos de bordado artesanal para Hermandades y Cofradías, contando con piezas de gran singularidad y maestría, debidas en gran medida al constante estudio de las distintas disciplinas del bordado, a la investigación y desarrollo de nuevas técnicas y a la regeneración y recuperación de otras perdidas en el tiempo. Además ha colaborado con la Asociación Malagueña de LUPUS impartiendo varios cursos de bordado artesanal para miembros discapacitados de esa asociación, y en la actualidad dirige el taller solidario de bordado de la Cofradía de la Humillación y Estrella.
EL TALLER
El taller de bordados de Salvador Oliver Urdiales, situado en el centro de Málaga, ha contribuido al engrandecimiento del bordado artesanal para Cofradías y Hermandades con un importante número de ornamentos y piezas caracterizadas por su singular originalidad, calidad y maestría.
Uno de los ejemplos a destacar es el estandarte del Santísimo Cristo de la Expiración para la Cofradía malagueña del mismo nombre, donde la pulcritud de las piezas, las distintas técnicas realizadas y el minucioso montaje final han hecho de este enser una pieza única en su género.
Para la Archicofradía de la Esperanza de Málaga se han realizado diversos trabajos, entre los que destacan los estandartes del X Aniversario de la Coronación de María Santísima de la Esperanza y el Pontificio, así como más recientemente un manto de camarín en terciopelo de seda verde. El empleo de la hojilla, el tejido de las piezas y la conjunción de giraspes y sedas hacen de todas ellas unas obras muy destacables entre los enseres de la Semana Santa malagueña.
Otras muestras de la cuidada labor de este taller son las sayas para las titulares de las Cofradías de la Estrella y Monte Calvario de Málaga y Paz y Esperanza de Marbella, en las que se resaltan la correcta utilización de los distintos tipos de hilo, así como los volúmenes, creándose un cromatismo y una superposición de planos de bella factura.
Igualmente son reseñables el manto de camarín de María Santísima del Amor Doloroso de Málaga y el senatus de la Cofradía de la Esperanza de Baza, de impresionante factura por su riqueza ornamental y esmerados detalles.
Más recientemente, destacan en la producción del taller de Salvador Oliver el palio completo de María Santísima de los Dolores de Alhaurín de la Torre, las bambalinas delantera y trasera del palio de Santa María del Monte Calvario, el manto de procesión de Nuestra Señora de la Soledad de Burgos y los impresionantes mantos procesionales malagueños de María Santísima de Consolación y Lágrimas de la Archicofradía de la Sangre y el de Nuestra Señora de la Soledad de la Congregación de Mena, del que el prestigioso profesor de la Universidad de Málaga, D. Juan A. Sánchez López, ha calificado de monumental, refiriéndose a nuestro taller en los siguientes términos: …”La espléndida ejecución a cargo del Taller de Salvador Oliver supone un valor añadido, por cuanto la altísima calidad de este obrador viene demostrando que las fronteras entre el bordado y la escultura pueden cruzarse sin problemas, propiciando que ambas Artes se diluyan, funda y aún confundan.” (La Saeta, Año XCII. Tercera época, nº 53. Cuaresma 2014, pag.115)
La premisa fundamental del taller de Salvador Oliver es la calidad. El esmero en el diseño, el cuidado de cada uno de los procesos del bordado artesanal en oro constituyen la base sobre la que se desarrolla la labor de este obrador. Cada una de las piezas se elabora con la más depurada técnica y se estudia hasta el más mínimo detalle para que todas nuestras obras sean reconocidas por su originalidad y su gran valor artístico.





