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Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

La primera procesión de la Virgen de los Reyes durante la II República

La imagen se encontró con su pueblo a pesar de la crispación política

El 14 de abril de 1931 se proclamaba la II República. Este periodo se extendería hasta 1939, cuando se instaura la dictadura franquista. Casi una década donde la Virgen de los Reyes celebraría su procesión durante tres años consecutivos por el interior de la catedral, desde 1932 hasta 1934. Antes, en 1931, aunque la situación política no era la propicia para la realización de celebraciones religiosas, la patrona realizó su procesión rodeada de una ingente multitud.

La Virgen protagonizó la portada del 16 de agosto de 1931 en El Correo de Andalucía

Así lo recoge El Correo de Andalucía el día posterior, titulando «La Virgen de los Reyes aclamada por la muchedumbre», afirmando que se celebró con gran fervor. El cronista apunta: «La mañana de ayer fue oasis consolador en medio de las arideces del desierto: explosión grandiosa de arraigadas creencias, manifestación elocuente del alma sevillana, ráfaga luminosa que disipa negruras del horizonte». Y es que las hordas revolucionarias ya habían, víctimas de la sinrazón, incendiado en mayo del mismo año la Capillita de San José o el convento de las Mínimas, entre otros edificios. Incluso pretendieron hacer lo propio con el palacio arzobispal, y los cenobios de san Buenaventura, san Leandro y san Juan de Dios.

Los vivas a la Virgen se intercalaban con los de «¡Viva España católica!», en una jornada donde «la ola humana invadía la vía pública, arrodillándose al pasar las andas». Durante el recorrido se agitaron pañuelos blancos desde balcones y ventanas «y un sonido colosal atronaba el espacio, acallando los majestuosos repiques de la Giralda, el grande, el inolvidable himno del glorioso Congreso Mariano», acaecido en mayo de 1929.

Rafael Sánchez Arraiz prosigue con la crónica: «La venerada imagen, bella, encantadora, sentada en regio escabel, sobre trono de flores y rodeada de nubes de incienso, posaba su mirada, de Reina y de Madre sobre los sevillanos y, mostrando el Divino Niño, parecía decirles: – ¡Pedid, que es Todopoderoso: abridle vuestro pecho que Él abrirá el suyo para acoger vuestras peticiones! ¡Pedid, pedid por la Iglesia, por España y por ustedes! ¡Orad, que la oración y la fe allanan todos los caminos, vencen las dificultades y templan las almas para reñir y triunfar en las batallas del Señor! Y el pueblo, electrizado, prorrumpía en vítores, no cansándose de repetir: ¡Salve, Madre, en la tierra de mis amores! Te saludan los cantos que alza el amor. Verdaderamente, para recibir homenajes de piedad, basta a nuestra augusta Madre el amor de sus hijos».

Antes, la misa se celebró a las seis de la mañana, siendo oficiada por el capellán mayor, José Holgado Yusta. La multitud abarrotó el templo, ocupando la nave del trasaltar y a las siete comenzó el coro cantando «Prima y Tercia» contando con la presencia de algunos concejales y del deán Luciano Rivas, que iba de preste. No asistió el cardenal Ilundáin, «por impedírselo una indisposición».

Llegada la hora de salida, a las ocho en punto, la imagen fue parada ante la gran cantidad de público, como de costumbre, refiriendo El Correo de Andalucía: «No podemos dar idea exacta de la enorme multitud de fieles que acompañaron a la procesión». Pero si los sevillanos que se congregaron en torno a la patrona eran miles, más aumentó su presencia cuando llegaron los últimos momentos. «El recorrido fue verdaderamente triunfal. La muchedumbre rodeaba el «paso» sin cesar de dar vivas a la Virgen de los Rey y a la Religión Católica. La multitud ocupaba las calles y bocacalles por completo. Pero el momento de entrar la procesión por la Puerta de san Miguel fue apoteósico. La multitud parecía que quería impedir que la verdadera imagen entrara en el templo para contemplarla y ensalzarla más y más. Los vítores entusiastas atronaban el espacio. Todo el mundo lloraba de emoción y de todos los pechos salían plegarias edificantes y emotivas».

El Noticiario Sevillano continúa en esta misma tónica, apuntando que el tiempo favoreció la jornada, con numerosas nubes que evitaron que los rayos del sol aumentaran las temperaturas y que la procesión estuvo formada por «centenares de fieles con cirios, y algunos agregados a las filas para hacer acto de presencia en la misma. Después la bandera Concepcionista, Sacramental del Sagrario con acólitos y muchos hermanos, manguillas parroquiales, “seises”, Adoración Nocturna, Universidad de Curas Párrocos, Cabildo Catedral, y, por último, los capellanes reales, que iban rodeando el “paso” de Nuestra Señora. Presidían la Hermandad los señores Camacho Baños, Peña y Ríos Sarmiento (don Manuel) y el cero y deán de la Catedral, señor Rivas». Acompañó musicalmente la banda de música de Tejera mientras que lo “seises”, dirigidos por Torres, entonaron motetes en diversos lugares del recorrido. Exornado el paso con nardos y jazmines, según recoge la crónica, estos se situaban solo en la delantera del paso, hecho que podemos constatar divisando las instantáneas.

La Virgen de los Reyes en El Noticiero Sevillano

Este mismo diario recoge antes de finalizar: «Donde tuvo mayor lucimiento fue en la calle Gran Capitán. La entrada fue brillantísima, teniendo que detenerse el “paso” a la puerta de san Miguel. Después fue subido al presbiterio del Altar Mayor de la Catedral, donde se celebró la misa solemne, que dijo el deán señor Rivas, asistido de los señores Susillo, Pérez y Tovar».

De la misa ofrece más datos El Correo de Andalucía. Esta fue acompañada por la capilla de la Catedral, interpretando «a gran orquesta la preciosa Misa de Perossi, titulada «Te Deum Laudamus», dirigida por el maestro Torres. «Ocupó la sagrada cátedra el beneficiado don Juan Cabello, predicando un elocuente panegírico de la Virgen» añade a continuación.  Por último, cantaron los «seises» ante la divina imagen.

La crónica termina realizando una síntesis de cómo fue la tarde, donde el público no dejó de acudir. Tras cantar Vísperas y Completas, la patrona fue trasladada hasta «su capilla entre flores y cirios encendidos», acompañada por la Sacramental del Sagrario, la Hermandad de Nuestra Señora de los Reyes y gran cantidad de sevillanos. «A las seis se celebró el segundo día de novena con gran solemnidad, rebasando el público la verja de la capilla hasta ocupar toda la nave» concluye.

Fue la primera procesión de la Virgen de los Reyes tras la instauración de un régimen que ya había demostrado sus carencias entre 1873 y 1874. Ahora volvían a intentarlo. Imperecedero al paso del tiempo permanecía el fervor de los sevillanos ante su Virgen de los Reyes, como demuestran las crónicas. A pesar del panorama político, arroparon en masa a la que ya consideraban como su patrona.

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