Una año más, Córdoba seguirá sufriendo la lenta agonía en la que se ha convertido la procesión del Corpus de la ciudad de San Rafael pese a los intentos de años precedentes de revitalizarla, a imagen y semejanza de lo que ocurre en otras ciudades de Andalucía, dotando a la celebración de los componentes añadidos precisos para convertir en masiva una procesión herida de muerte por la desidia de sus organizadores, más preocupados en no perder el control de su desarrollo que en lograr llegar al mayor porcentaje posible de cordobeses, como medio que las cofradías llevan usando desde hace siglos para evangelizar. Como era de esperar después de que nadie haya movido ficha en el último año, todo seguirá igual.
Así se indica en la comunicación que las hermandades cordobesas han recibido, suscrita por el propio presidente de la Agrupación, Francisco Gómez Sanmiguel, precisando que la celebración tendrá lugar el domingo 23, a partir de las 20:15 siguiendo el recorrido habitual por las calles Cardenal Herrero, Magistral González Francés, Corregidor Luis de la Cerda, Cardenal González, Cruz del Rastro, Ronda de Isasa, Arco del Triunfo, Torrijos, Cardenal Herrero y Puerta del Perdón. Un hecho que perpetúa este acontecimiento como una procesión minoritaria en lugar de convertirse en lo que debe ser, y en otras ciudades es, uno de los días más importantes de la religiosidad popular de la ciudad.
Una fiesta de más de 700 años de historia devaluada por la corporación municipal que durante muchos años se ocupó de su organización –a la espera de que la nueva corporación propicie un cambio- y de quienes ahora se ocupan de la misma, más aún cuando la comparación con el equivalente de Sevilla es tan abrumadora. La única modificación para este año es que no habrá limitación en el número de altares que podrán instalarse a lo largo del recorrido que desarrolle el cortejo, teniendo prioridad las hermandades que lo dispusieron el pasado año quedando disponible el resto del recorrido (preferentemente la Ronda de Isasa). Por lo demás, nada de nada: inmovilismo absoluto y las ilusiones de quienes han puesto su empreño en que las cosas cambien, rotas nuevamente y arrojadas al cajón de los sueños incumplidos.





