La Redención regresará a San Ildefonso tras la Semana Santa

El pasado mes de junio, la hermandad sevillana de la Redención hacía público un informe con el objetivo de desvelar como avanzaba la restauración y adecuación de su sede canónica, la iglesia de Santiago. Conviene recordar que el templo se encuentra inmerso en su última fase de rehabilitación, que se viene prolongando en los últimos tiempos con un coste que supera los 460.000 euros.

Como ya se detallaba en la última publicación referente a las obras y adecuación del templo, la Iglesia de Santiago, la techumbre del templo ya se encuentra finalizada. En este mes de septiembre comenzaron las obras de mejora de acceso a la iglesia y parte de la Plaza Ntro. Padre Jesús de la Redención, para facilitar la salida de la Hermandad en la jornada del Lunes Santo y el acceso al interior del templo a todos los hermanos, devotos y feligreses.

Unas obras cuya evolución permitirán que la cofradía salga desde Santiago el próximo Lunes Santo pero que al no estar completamente concluidas obligará a la hermandad a que sus titulares regresen a San Ildefonso tras la Semana Santa, probablemente la semana de pascua, según avanzó este lunes el hermano mayor de la corporación hispalense, Manuel del Cuvillo, en los micrófonos del programa radiofónico de Canal Sur «El LLmador».

El hermano mayor, que aseguró que «existen una serie de mejoras que queremos hacer, y estamos viendo que carece de sentido tener ya la iglesia abierta al culto con los titulares allí, por lo que volveremos a la parroquia para terminar», indicó, además, que el traslado de ida podría producirse el Lunes de Pasión.

Las principales labores han sido acometidas en las cubiertas, después de las inspecciones visuales realizadas en 2015, 2016 y 2018, que determinaron que en el reconocimiento de los empotramientos y el general de la madera se observaron tres tipos de ataques principales: hongos de pudrición parda, carcoma fina y gruesa y termitas.

Tanto es así que aunque la nave central no presentaba daños reseñables más allá de algunos restos de pudrición blanca, la cubierta de la segunda crujía de la nave de la epístola sí mostraba filtraciones serias «que facilitaban la proliferación de xilófagos (como las termitas) y hongos de pudrición parda y blanca». Incluso se descubrió un desagüe roto al final de la ficha nave de la epístola.

La parte exterior de las cubiertas también sufría un notable deterioro. Concretamente, los faldones de los tejados se encontraban retejados por zonas y tratados con pintura de cloro-caucho rojo muy afectada, albergando incluso flora «tejadícola», hongos, líquenes, musgos y diversas plantas y jaramagos, que provocaban el levantamiento de las tejas por las raíces y las consecuentes filtraciones; sin mencionar algunos ejemplos de tejas rotas y otras sin agarre.

Además de ello, los paramentos exteriores aparecían faltos del revestimiento oportuno en muchos casos, detectándose fisuras, descarnados y cableado visto. Y junto a ello, los paramentos, cornisas y entablamentos interiores presentaban varias fisuras, suciedad por polvo acumulado, repintado deficiente y enfoscado en las columnas, con descarnados y abombamientos.

Aprovechando el andamiaje se han restaurado las ventanas de la nave central, reposición de cristales rotos y colocación de malla para su protección. Igualmente se ha intervenido en la techumbre del coro y en la zona del bar de la casa de hermandad con el desmontaje de tejas, encofrados para verificar el estado de las vigas y reforzamiento de sujeción.