El pasado sábado 16 de diciembre tenía lugar una fecha histórica para los cofrades de La Línea en general y para los hermanos de la Cofradía de la Esperanza en particular, toda vez que tenía lugar el retorno de la dolorosa de la corporación de San Bernardo, tras la restauración realizada por Fernando Aguado, prestigioso artista hispalense, habiéndola recuperado tras el terrible incendio que sufriera la dolorosa tallada por Ortega Brú.
El propio imaginero ha publicado fotografías comparando el antes y el después de la Virgen de la Esperanza tras las labores de restauración acometidas en su taller. Explicaba Aguado en un primer momento que «tras un incendio que la dejó carbonizada, desfigurada, sin dedos, sin mirada… he estabilizado todos tus restos excepto candelero y brazos que quedaron inservibles, he reconstruido su rostro y manos para que siga siendo Ella. Me he dejado la piel, el sueño y los cinco sentidos por hacer feliz a sus devotos. Te daré siempre las gracias por la suerte que he tenido de vivir esta experiencia que va mucho mas allá de lo profesional. Te has llevado un trocito de mi vida y de mi corazón.
Aguado afirma, de igual manera, que la venerada imagen mariana «perdió nariz parte la boca, ojos y párpados superiores e inferiores, y orejas, además de una gran cantidad de madera de toda la cabeza y cuello.»
Además, detalla que «la reposición de los ojos ha sido muy complicada ya que no existen unos iguales y se han modificado los nuevos para buscar el máximo parecido posible. En el caso de las manos, perdieron todos los dedos y gran parte de las palmas de ambas manos y del dorso de las mismas. Se ha guardado la misma línea estética a la hora de policromar la Imagen, incluso en la manera de dibujar el pelilleado de las cejas y pestañas inferiores, teniendo en cuenta por su aspecto que la Imagen no se restauraba desde que se intervino en 1986 y ya se encontraba sucia y con las pestañas en mal estado de conservación.»
Por su parte, el candelero y articulaciones han sido realizadas por Enrique Gonzálvez. Tras el incendio se ha desvelado, además, que tras restaurar el cuerpo eliminando los elementos metálicos de construcción, se han fortalecido los ensambles del cuello, ya que la cabeza estaba cortada de manera transversal, pegada y cosida con puntillas.
La Virgen de la Esperanza fue tallada por Luis Ortega Brú, insigne imaginero sanroqueño, en 1951, debiendo ser restaurada por el propio autor en 1960 tras un fortuito incendio que afectó a la imagen, aunque no tanto como el de 2022. También fue restaurada en 1986 por Manuel Hernández León.
El exquisito trabajo de Fernando Aguado, así como una inmensa cantidad de trabajo por parte de los hermanos de la corporación del Viernes Santo linense tras todos estos meses, han permitido que la dolorosa pueda volver a La Línea con un resultado más que satisfactorio. El propio hermano mayor de la Esperanza, Juan Isidoro Gómez Moya, expresaba públicamente que le «faltaría vida para agradecer» a Aguado su trabajo, un sentimiento generalizado entre los hermanos de la cofradía.
Fotografías Fernando Aguado








