La Hermandad del Dulce Nombre de Bellavista ha difundido un vídeo explicativo sobre el proceso de restauración de su titular mariana, María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión.
El encargado de esta intervención, el magnífico restaurador y conservador Darío Ojeda, detalla pormenorizadamente las distintas partes de la ejecución de estos trabajos.

El estado que presentaba la imagen era el propio del desgastes del tiempo, el humo de las velas y los repintes de las intervenciones anteriores. La talla había sufrido mucho también con las condiciones de humedad y temperatura que tenía en el antiguo templo.
Junto a ello, la Virgen tenía problemas estructurales serios que afectaban a la integridad de la obra. Se consesuó cambiar el cuerpo, pero fue complicado por la antigua estructura que tenía la virgen de vástagos de madera. Una vez integrado el nuevo cuerpo la Virgen ya dispone de la estabilidad estructural que le faltaba anteriormente.
La comisión preparada para tal efecto dedició junto con el restaurador conservar lo que quedara del aspecto original con el que fue concebida por Luis Álvarez Duarte, su legítimo autor. Para ello fue necesario recuperarar la policromía de la imagen que se encontraba prácticamente en su totalidad bajo los repintes y la suciedad.
El proceso de restauración dividió, indica Darío Ojeda, en tres fases:
– Estudio. Se han realizado unos estudios analíticos a la policromía para ver su estado así como el estuco, los repintes o la suciedad. Y también se realizó un TAC para conocer el estado estructural.
– Intervención estructural. Se cambió al estructura de la imagen para garantizar su conservación a lo largo de los años en óptimas condiciones. Un carpintero se ha ocupado de realizar el cuerpo nuevo a la imagen.

– Tratamientos intervencionistas. Se procedió a una limpieza de la encarnadura para eliminar los repintes y la suciedad en las manos y el busto.

También se han implementado unas nuevas articulaciones a partir de tecnología novedosa, con el fin de que tengan mayor durabilidad y más facilidad para el movimiento.

El imaginero por su parte ha procedido a colocarle los elementos postizos.

Igualmente se le ha realizado a la imagen un corpiño de cuero para evitar el deterioro de la imagen por los alfileres en los cambios habituales de vestimenta.

Y finalmente se procedió al estucado y a la reintegración de las zonas faltantes.
Todo este trabajo ha contado con un equipo multidisciplinar en el que se encontraban un imaginero, una costurera y una especialista en conservación preventiva.

Una vez acabados estos trabajos, el restaurador valora lo que ha supuesto personalmente este encargo: «Ha sido una imagen que he visto desde pequeño, con lo que la intervención ha dispuesto bastante emotividad para mí».

La Virgen del Dulce Nombre luce exquisita, remozada y con su tez primitiva; y ocupa desde ayer su altar, recibiendo las oraciones y la devoción de sus fieles tras cinco meses de restauración.












