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Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

La romería perdida de la Virgen de los Reyes

Los orígenes

La que posteriormente fue conocida como la romería del Quintillo comenzó a dar sus primeros pasos en 1920 gracias a la iniciativa de Juan Cabello Castilla, presbítero de la catedral y director espiritual de la futura hermandad. Esta contó con José González como hermano mayor, siendo secretario José Sánchez y mayordomo Carlos Morillas. Uno de los fines era el de celebrar una romería al Arroyo del Cuarto, lo que finalmente terminará afectando a su realización, como veremos más adelante.

Carreta engalanada tirada por mulos por la actual Avenida de la Constitución, antes de la Reina Mercedes. 1930. F. Carmona

Los primeros problemas aparecieron al querer intitular la hermandad con el título de Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de los Reyes, aconsejándole el arzobispado que pidiera para ello permiso a la otra corporación —actual asociación de fieles—. Finalmente se llamará Hermandad de Nuestra Señora de los Reyes del Arroyo del Cuarto, aclarando los miembros que esperarían hasta que le fueran concedidas las otras distinciones, pues como saben, estas no dependen del arzobispado. La romería se celebraría por tanto en la ermita donde tenía lugar la de la Virgen de Valme.

La carreta, diseñada por Antonio Amián en estilo neomudéjar portaría una imagen de candelero de la Virgen de los Reyes, bendecida en octubre de 1920. Precisamente el 24 de ese mismo mes se celebra la primera romería, saliendo la carreta de la actual plaza Virgen de los Reyes con la imagen gloriosa. En la ermita del Cuarto se encontrarían con la corporación de la Virgen de Valme, hecho que sucedió antes de la celebración de una solemne misa en el interior, con la Virgen de Valme presidiendo el templo. Pero la relación entre ambas comenzará a tambalearse cuando la reciente corporación pida al arzobispado que apruebe las Reglas con el título de Nuestra Señora de los Reyes de la ermita del Cuarto, hecho que acontece en enero de 1921. Los miembros de Nuestra Señora de Valme se opondrán a lo que consideran la apropiación de un lugar que sienten como patrimonio sentimental de Dos Hermanas, unido indisolublemente a la Virgen de Valme.

Romería de Quintillo

Caballistas y romeras saliendo de la ciudad. F. Carmona

Los hermanos de la incipiente hermandad acabaron cediendo y cambiaron tanto de fecha como de lugar. Ahora se dirigirían en mayo hasta unos terrenos de la condesa de Santa Teresa ubicados en la zona de Tablada. Con sede en la capilla de Molviedro, donde actualmente se encuentra la corporación de Jesús Despojado, en 1923 cambian de destino, siendo la finca de Quintillo, propiedad de Anastasio Martín Serrano, el lugar donde se celebre. Ahora, con cambio incluido de fecha, en noviembre, tan solo un par de semanas después de la celebración de la romería de Valme, aunque por poco tiempo. En 1925 volverá a celebrarse en mayo.

Fueron años de crecimiento, con la participación de carretas llegadas desde pueblos de la provincia, premiando a las más elaboradas. También la aristocracia sevillana encontró en esta romería una cita imprescindible, a la que se añadieron familias adineradas de la capital del reino, dadas las amistades del dueño de la finca, quien llegó a invitar a los reyes de España.  Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia acudirían en 1925, contando también con la presencia del presidente miguel Primo de Rivera. En 1930, la romería puso el punto y final a la feria, contando con una representación del Comité de Iniciativas y Turismo.

A partir de entonces el declive es evidente. Los primeros años de la II República no se celebra y en 1936 volverá a suprimirse, tan solo dos meses antes del estallido de la Guerra Civil. El Ayuntamiento, que había posibilitado la celebración de la romería, había dejado de suministrar la cuantía para este acto ya desde el año anterior.

La romería de la Virgen de los Reyes en 1925. Mundo Gráfico

El patrimonio disperso

Desde la efigie hasta las varas. El patrimonio de la hermandad acabó dispersado en varios lugares. En el caso de la Virgen de los Reyes, sabemos que al principio de los años ochenta pasó a la comunidad claretiana al hacerse cargo estos de la capilla del Mayor Dolor. Por su parte, la carreta fue adquirida por la Hermandad de Nuestra Señora de la Asunción, de Cantillana, donde el simpecado estaría presidiéndola durante su procesión hasta que en 1962 la junta de gobierno encargara una nueva, en este caso ejecutada por Seco Velasco en alpaca plateada. La anterior, todavía se conserva en las dependencias de la hermandad.

Aunque las normas diocesanas estipulan que una corporación no está extinta hasta que pasen cien años, parece improbable que pudiera volver a realizarse una romería de tales características. Los actuales terrenos forman hoy parte de la Universidad Pablo de Olavide y la dispersión del patrimonio es más que evidente. Solo quedan recuerdos, vivos entre los mayores, testigos de un acontecimiento único.

Romeras ataviadas con trajes típicos. F. Carmona
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