Córdoba

La Salud de Puerta Nueva hace historia

Afortunados. Infinitamente afortunados los cientos de cordobeses y algunos visitantes «que se han visto gratamente sorprendidos por los tambores», que se han dado congregado, en la noche de este jueves por las calles de Córdoba, para presenciar el discurrir, sobrio y elegante, del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y de los cofrades que han alumbrado su caminar.

Cuando la Agrupación Parroquial de la Salud de Puerta Nueva anunciase, hace meses, su firme intención de que el crucificado al que rinde pleitesía protagonizase una salida procesional durante la Cuaresma de 2018, pocos podían imaginar que la cosa cuajaría del modo impecable demostrado.

Es cierto que es solo el primer año y que el tiempo será ese juez inexorable que terminara concretando si este sueño materializado termina convirtiéndose en una cofradía más de la nómina de la Semana Santa de Córdoba. Pero con independencia de elucubraciones y pronósticos, las credenciales que esta joven corporación ha presentado al pueblo de Córdoba este Jueves de Pasión recuperado, tienen muy buena pinta.

 

Un cortejo de más 100 nazarenos y algunos penitentes que aún no vestían túnica, han conformado un cortejo muy bien plantado, con un gratificante sabor a barrio pero al mismo tiempo dorado de una seriedad digna de mención y elogio.

Elegancia contenida en las chicotas la cuadrilla costalera, mandada por el capataz Rafael Giraldo, que alternando levantas incorporadas con algunas a pulso ha demostrado que no son necesarias ciertas alharacas para derrochar buen gusto y despertar la admiración del público asistente.

Espectacular el aspecto que presenta el Crucificado tras la restauración a la que ha sido sometido de manos de Ana Infante de la Torre, toda una apuesta sobre seguro, perfectamente dispuesto sobre el trono caoba en el que ha caminado, al son de marchas eminentemente clásicas interpretadas con gran dulzura, tomen buena nota, por la Banda de Cornetas y Tambores Caído y Fuensanta, que he apuntado, este Jueves de Pasión, lo muchísimo que puede ofrecer en esta Semana Santa que acaba de esbozar sus primeros retazos.

Tras los sones de la Agrupación Musical Sagrada Cena, que mantiene el sabor inconfundible de las marchas clásicas que integran su repertorio, el cortejo de la Salud de Puerta Nueva, fue desarrollando el recoleto itinerario elegido por el equipo de gobierno de la cofradía, dejando momentos de especial intensidad, como los vividos en la salida, al compás de Silencio Blanco, en las espaldas de San Pedro, o en las puertas de la propia Basílica, que se hallaban abiertas de par en par con la impactante imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia presenciando del paso de la cofradía de Puerta Nueva.

Algo más desangelado fue el paso del cortejo por la Corredera, en virtud de la lógica derivada de tratarse de un día laborable y serlo también el Viernes de Dolores – que muchos cambiábamos a pelo por festivos como el 1 de mayo-, lo que provocó que el público en la primera parte del recorrido fuese muy superior que en las fases finales de la salida procesional. Y es que los padres se apresuraron a llevar a sus niños al entorno de Puerta Nueva y a la calle Alfonso XII para que el horario tardío no perjudicase su sueño con vistas al cole que esperaba inoportuno pocas horas después.

Sea como fuere, el regusto reconfortante de haber recuperado el Jueves de Pasión para la ciudad de Córdoba, fue circulando de boca en boca entre los cientos de cofrades que se dieron cita al paso de la cofradía. Una sensacion dulce, multiplicada por la constatación de que la puesta en escena de esta incipiente corporación permite presuponerle un futuro halagüeño, a poco que se hagan las cosas con el mismo criterio con el que hasta ahora se ha estado haciendo.

Perfecta la elección de Ana infante de la Torre, perfecto el itinerario escogido, perfecto el capataz elegido, perfectas las bandas contratadas, perfecta la disposición del cortejo humilde pero perfecta, perfecta la selección de marchas, y perfecta la determinación de los cofrades de la Salud de Puerta Nueva, que han sentado las bases de un futuro prometedor que a partir de hoy, goza del beneplácito de quienes en algún momento pudieron osar ponerlo en duda. 

Córdoba ha recuperado una jornada que había perdido para las cofradías, y la Salud de Puerta Nueva y la ciudad entera han vuelto a hacer historia, conquistando el corazón y la ilusión de buena parte de quienes se han congregado a su paso. Una ilusión que ha obtenido una muy buena nota, que deberá ser refrendada la próxima primavera.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup