La Salud y el Consuelo de un Barrio

Los cofrades cordobeses rara vez tenemos la oportunidad de ver cómo un grupo de devotos comienzan con ilusión el largo camino que se presenta ante ellos hasta poder alcanzar la alegría de rendir culto tanto interno como externo a esos Sagrados Titulares que son el foco de sus oraciones, el motivo de sus desvelos y los rostros en los que identifican a Jesucristo y a su Bendita Madre.

Los orígenes de la mayoría de las hermandades que hoy procesionan por nuestras calles se pierden en la memoria de la Historia y en el recuerdo de generaciones que ya marcharon.

Pero cuando se nos ofrece ser testigos de cómo una Hermandad va creciendo hasta llegar el momento de dirigir sus pasos hasta la Carrera Oficial, siendo acompañantes de cada peldaño que suben y obstáculo que superan, tenemos la posibilidad de unirnos a esa alegría que inunda a los miembros de esa cofradía.

El caso de la Hermandad de la Conversión es uno de ellos. Un camino que han ido jalonando con la devoción y la ilusión de un barrio.

Y el próximo domingo, último de este mes de enero, la Hermandad de la Conversión, a la finalización del Triduo en honor a su Titular Mariana, va tener la ocasión de poder realizar una Exaltación por vez primera a María Santísima de la Salud y el Consuelo.

Y la persona elegida para realizar esta exaltación, esta declamación de amor y devoción, de fe y oración, no ha podido recaer en mejor alma que en la de D. Luis Molero Alamillo, ya que fue el encargado de traer hasta esta hermandad a María Santísima.

Y así lo quiso D. Luis Molero, quien había adquirido esta imagen dolorosa tras largos años de recibir culto en el municipio jiennense de Jamilena.

La Imagen, de autor desconocido, datada en el siglo XVIII, fue acogida por un grupo de cofrades cordobeses, con D. Luis Molero al frente, en el año 1978, año en el que estos cofrades tuvieron la intención de fundar una Hermandad en torno al culto a la misma. Se trataba de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Abandono en la Presentación al Pueblo y María Santísima de la Salud y Consuelo, cuyo nacimiento tendría lugar en la Parroquia de San Pedro, bajo el auspicio y consejos del recordado D. Julián Caballero Peñas.

Los distintos cierres de los templos de San Pedro y San Agustín, así como la imposibilidad de rendirle culto a María Santísima en el hogar de las Madres Adoratrices fueron llevando los pasos de la Imagen hasta San Andrés, parroquia en la que se estableció durante varios años.

María Santísima de la Salud y el Consuelo había llegado a nuestra ciudad en un estado de deterioro tal que hizo que el reconocido imaginero Juan Martínez Cerrillo pusieran su inspiración, su arte y sus gubias a la labor de recuperar el esplendor estético y devocional que otrora tuviera la Virgen. Así, impulsado por su estilo tan propio, el imaginero la restauró hasta el punto de hacerla prácticamente obra suya, imprimiendo los rasgos que caracterizan a la obra del bujalanceño, con una contención expresiva que se refleja en rostros llenos de melancolía y serenidad frente al dolor sin límite ni consuelo de la Madre. Rasgos finos y suavidad en el rostro. Así hizo Martínez Cerrillo a esta Imagen como suya.

La bendición de la Imagen el 21 de enero de 1981, en la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, a cargo de D. Francisco Flores Cavalla, y actuando como madrinas las Madres Adoratrices supuso unos de los momentos más emotivos y recordados por quienes rindieron y rinden devoción a la Virgen ya que, a pesar de que la Asociación de Fieles que la tenía como Titular se disolvió en San Andrés, el culto a la Dolorosa no cesó en ningún momento. Y uno de los principales impulsores de ese culto mantenido y continuado fue quien será su primer Exaltador, D. Luis Molero.

No ha sido plácido el paso de los años para esta Imagen de María Santísima, con distintos traslados de templo y cambios en los grupos encargados de su devoción; mas siempre ha permanecido postrado ante sus plantas D. Luis. Y este amor por su Virgen hizo que ella le inspirara en la decisión tomada en 2011, momento en el que decidió donarla a la entonces Pro-Hermandad de la Conversión, convirtiéndose desde ese momento en la Titular Mariana de la Cofradía, y en el rostro en el que los vecinos y feligreses del barrio de la Electromecánica dirigen sus miradas para rezarle a la Virgen María.

Se ponía fin con esta inspirada decisión a un periodo de inadvertencia ante la Virgen de dulce mirada, quien custodiaba las puertas de San Andrés viendo pasar a sus hijos junto a la Capilla del Buen Suceso. Años en los que la Dolorosa sostuvo en sus brazos a Jesús Niño para el Rosario de la Aurora que se celebraba con motivo de la Festividad de la Candelaria desde la Parroquia del Realejo; años en los que nos ofreció la posibilidad de ser testigos de su encuentro con la Virgen de la Alegría a las puertas de Santa Marina, ante la mirada de Manolete desde su pedestal, viendo los dos rostros de la Madre de Dios: el rostro del dolor y el rostro de la plenitud. Años que se cerraron con el traslado desde San Andrés hasta su definitivo hogar, la Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario; traslado que sirvió también de comienzo a una renovada época de esplendor en la fe a esta Imagen Dolorosa. Y que será exaltada ante los cofrades cordobeses por quien más la ha querido, protegido y rezado.

D. Luis Molero… suya será la palabra, pues su corazón ya sabemos que le pertenece a Ella.