La Soledad de Lucena colabora en la operación cardiaca de un niño de cuatro años de Guinea Bissau

Que la dimensión social de las distintas corporaciones que configuran el universo cofrade es una de las facetas esenciales del desarrollo de su labor cotidiana, es de sobra conocido por todos aquellos que manifiestan un mínimo interés por estar informados de lo que realmente hacen las cofradías. Una labor que trasciende lo meramente estético y que no se detiene en aquello que habitualmente más brilla para evidenciar un compromiso que solamente los más recalcitrantes detractores de todo lo que huele a incienso son capaces de negar, envueltos en un cinismo que sonroja.

Un nuevo ejemplo de esta premisa fundamental lo ha protagonizado la Cofradía de María Santísima de la Soledad de Lucena (Córdoba), que ha ayudado a apadrinar el viaje de Veladmir, un niño de cuatro años que llegó a Córdoba desde Guinea Bissau para ser operado este pasado lunes en el Hospital Universitario Reina Sofía de la cardiopatía que padece, una «grave dolencia que es imposible de corregir en su país». El convenio de colaboración que tienen suscrito Infancia Solidaria y el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, renovado el pasado marzo, ha hecho el resto, permitiendo que este niño haya sido intervenido.

Ahora, y tras el feliz desenlace de la intervención, la ONG Infancia Solidaria continúa buscando una familia de acogida para el niño y su madre, estancia precisa para que, una vez reciba el alta hospitalaria, pueda recibir de manera adecuada y con los controles oportunos la posterior recuperación y tratamiento, tal y como ha destacado el coordinador en Andalucía del organismo, Ángel Parejo, quien ha explicado que el niño se encuentra en la UCI pediátrica para su recuperación, tras haber sido intervenido durante varias horas este pasado lunes.

Foto J. Ferrer