La Virgen de Acá y los años 30

Hubo un antes y un después en la estética de la cofradía

Entre 1924 y 1936 vio la luz la revista ilustrada Córdoba Gráfica, que salía a la venta con carácter quincenal. Entre sus miembros, autores como Julián Reyes, Marcelino Durán de Velilla o Eugenio García Nielfa. La publicación contiene interesantes reflexiones acerca de la vida de Córdoba siendo testigo de importantes acontecimientos.

Entre sus páginas se incluye información cofradiera en los meses previos a la Semana Santa así como referencias a la feria y otras tradiciones de la capital. Es el caso de la procesión de la Virgen del Tránsito, que cada 15 de agosto recorre las calles de Córdoba. La imagen que reside en San Basilio es una obra del siglo XVIII, atribuida al escultor Gómez de Sandoval. De vestir, posee pelo natural, teniendo el cuerpo esbozado por lo que no es una imagen de candelero.

Las primeras referencias sobre la procesión de la conocida como Virgen de Acá datan del siglo XIX. El Diario de Córdoba, el 16 de agosto de 1864 ya recoge su procesión, que venía celebrándose años atrás. En los años 20 del pasado siglo Ricardo de Montis y Romero dejará en Notas Cordobesas el fervor con el que se vivía la celebración:

«En el de San Basilio era fiesta de gran solemnidad, día de verdadero júbilo el 15 de Agosto, dedicado por la Iglesia a conmemorar la Asunción de María Santísima.

Los campesinos, vestidos con sus trajes de paño negro, sus camisas de pechera encañonada y sus botas de color con casquillos charolados asistían a la procesión de la imagen de Nuestra Señora del Tránsito, a cuyo paso por las limpias y bien regadas calles del barrio una multitud de hombres, mujeres y chiquillos no cesaba de repetir, con entusiasmo delirante, la original y simpática frase: ¡Viva la Virgen de acá!».

La procesión se extendió hasta los años 30. Aunque posteriormente se recuperó, según las instantáneas conservadas todo parece indicar que cambió considerablemente el modo en el que se mostraba al pueblo durante su salida anual.

La revista Córdoba Gráfica recuerda en su número 213, del 15 de agosto de 1933 la última salida de la imagen antes de que el barrio de San Basilio viviera la tarde noche de la Asunción junto a su Virgen por las calles de la ciudad. La conocida cuenta cordobaolvidada describe que la imagen aparece «postrada en el camastro rococó que aún se conserva y era portada al hombro con tres andas que recorrían longitudinalmente la canastilla». Añade a continuación que la imagen es velada por una serie de angelitos estando el «camastro coronado por una gran presea de la que descienden unos paños y telas». En efecto, en la fotografía se observa con un dosel que dio paso a la urna en la que hoy podemos contemplarla.

Entre 1931 y 1934 la Virgen no recorrió las calles en su festividad. En 1935 se anunció una salida extraordinaria, mientras que al año siguiente se recoge que Francisco Ruiz era su hermano mayor. La procesión se recuperaría, pero su impronta cambiaría para siempre.  

La Virgen del Tránsito en 1930. Foto: Córdoba Gráfica