Todo preparado para que se inicien las Fiestas Aracelitanas de 2024. Presidiendo el dosel del parroquia de San Mateo, María Santísima de Araceli se muestra vestida con el conjunto de terciopelo verde bordado en oro, compuesto por la saya estrenada en 1882 y el manto, de 1885 y ampliado posteriormente.
Además de este conjunto, que nos evoca al campo andaluz del que la Virgen de Araceli es patrona, se exhibe un pecherín cuajado de alhajas de oro, plata, brillantes y perlas, todas ellas testimonio de la devoción y los favores recibidos por intercesión de la Virgen. De entre las piezas de joyería, cabe destacar el rostrillo, de exquisita factura, labrado en plata y oro y aderezado con amatistas, rubíes, esmeraldas y otras piedras preciosas, salido del taller de Francisco Bermúdez en 1765.
De 1776 es el cetro de gala, obra de Juan José Cañete y labrado en plata sobredorada con esmeraldas, topacios, amatistas y granates y que se muestra enjoyado con piezas como el gran jarrón con tembladeras ofrendado por doña Rosalía Curado y Fernández de Córdoba en el siglo XVIII. Las puñetas, encajes de bolillos en hilo de oro obra de Alfonso Aguilar en 2020, rematadas por las manillas de perlas, se unen a la vara de regir la ciudad, la media luna donada por su camarera doña Carmen Chacón Valdecañas, y las coronas de coronación, en oro y pedrería de Cayetano González, entregadas en 1934, completan la iconografía de Nuestra Madre.
En cuanto al Divino Doncel, aparece igualmente enjoyado para sus fiestas, con sus pequeños anillos de finos metales y aljófares en las muñecas y prendidos del cuello, destacando la célebre oveja de plata y el cestito con el que pide limosna para su Madre.





