La Virgen de Consolación de Las Santas Margaritas será restaurada por Carmen Bernal

La Parroquia de Las Santas Margaritas de Córdoba ha anunciado la inminente restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Consolación, una talla de gran valor artístico y devocional que recibe culto en el templo situado en la carretera de Trassierra, número 32. La intervención será llevada a cabo por la restauradora cordobesa Carmen Bernal, profesional de reconocida trayectoria en el ámbito de la conservación de patrimonio sacro, y será financiada por la Excma. Diputación de Córdoba dentro de su programa de Conservación y Puesta en Valor del Patrimonio Cofrade 2025. Según el comunicado al que ha tenido acceso Gente de Paz, esta actuación tiene como propósito “garantizar la preservación y el realce de nuestra Virgen amada, cuidando con esmero el valioso patrimonio artístico y devocional de nuestra comunidad”.

La imagen de Nuestra Señora de la Consolación es una escultura de madera policromada de tamaño menor que el natural, atribuida a un autor anónimo perteneciente al círculo de Alonso Gómez de Sandoval, según el análisis comparativo y morfológico realizado. Su cronología se sitúa en el siglo XVIII, dentro del estilo barroco, y pertenece a la propiedad de la Iglesia de Las Santas Margaritas de Córdoba, donde se conserva actualmente en la hornacina lateral de la capilla bautismal, tras su traslado desde la ermita primitiva de la calle Armas alrededor de la década de 1940.

La iconografía de la Virgen de Consolación se remonta al siglo XV, siendo impulsada a lo largo de los siglos por la Orden de San Agustín. Su advocación procede del término “consolación”, pues, como indica la tradición, Santa Mónica imploró a la Virgen el consuelo por la muerte de su esposo, y así la imagen se convirtió en símbolo de amparo para los afligidos. En Córdoba, esta advocación sirvió de refugio espiritual en el antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Consolación, situado en la calle Armas, donde la Virgen era venerada por los enfermos y desamparados. Su disposición responde al prototipo clásico de la Virgen que sostiene al Niño Jesús sobre su brazo izquierdo, una composición tradicional en el arte devocional barroco.

Existen escasos datos documentales acerca de la talla actualmente venerada, aunque sí se conserva abundante información sobre la ermita original donde se gestó su devoción. El historiador Ramírez de Arellano, en su célebre obra Paseos por Córdoba, ofrece un testimonio esencial al escribir: “La fundación de esta ermita, que en un principio fue hospital de convalecientes, alcanza muy de al principio del siglo XV, puesto que ya se hace mención de ella en 1410 con la advocación de Nuestra Señora de Consolación, San Nuflo, San Lorenzo y San Martín. Mas nunca tuvo gran importancia como hospital, y sí como una de las cofradías de limpieza de sangre más antiguas y distinguidas. Creada la casa de Expósitos y no teniendo local independiente donde albergarlos, el obispo don Francisco Pacheco dispuso establecerla en este hospital, donde estuvieron hasta 1599”. Añade además que “en la iglesia se ven tres preciosos cuadros de Antonio del Castillo, que representan a los santos patronos Acisclo y Victoria, y un grupo de ángeles sosteniendo un paño en que se leen las palabras de la consagración. En esta iglesia hubo algunas pinturas al fresco de Agustín del Castillo”.

La ermita de Nuestra Señora de la Consolación, ubicada en la actual calle Armas, presentaba una portada de traza clasicista y una espadaña barroca de un solo cuerpo, con un altar mayor del siglo XVIII en cuya parte superior se abría una hornacina que albergaba una imagen de la Virgen con el Niño, identificada como la titular del antiguo hospital. A lo largo del tiempo, la devoción se trasladó a distintos templos hasta su ubicación actual en la parroquia de Las Santas Margaritas.

Respecto a la autoría, no se dispone de documentación concluyente, aunque diversos estudios comparativos con otras obras del escultor Alonso Gómez de Sandoval sugieren una posible atribución a su taller. Las similitudes estilísticas con otras tallas del artista, especialmente en los rasgos del Niño Jesús, refuerzan esta hipótesis, ya que presentan una morfología muy cercana a la de otros ejemplares conservados en la ciudad de Córdoba.

Desde el punto de vista técnico y compositivo, la imagen es de candelero y está ejecutada en madera policromada. Sobre la madera se dispone una capa de preparación o aparejo, realizada con cola animal y sulfato cálcico, seguida de una imprimación que actúa como tapa poros antes de recibir la capa de óleo que configura la policromía. Finalmente, la imagen fue protegida con barnices o pátinas. Con el paso del tiempo, se le han aplicado repintes con materiales sintéticos de baja calidad, que dificultan la lectura de la policromía original. Además, el candelero fue recubierto con tela y una capa adicional de aparejo, lo que aumentó innecesariamente su peso y afectó a la estabilidad del conjunto.

Los factores de deterioro que afectan a la talla son múltiples. La madera, por su naturaleza orgánica, es altamente higroscópica, lo que significa que absorbe y expulsa humedad, provocando variaciones dimensionales, reblandecimiento de materiales, debilitamiento de adhesivos y descomposición de las colas. Cuando la humedad es insuficiente, se producen desecación, fragilidad, exfoliación de capas pictóricas, resquebrajamientos y deformaciones. La humedad actúa combinadamente con la temperatura: al aumentar el calor, el vapor interno se expulsa; al disminuir, se reabsorbe. En Córdoba, donde las diferencias de temperatura y humedad son acusadas a lo largo del año, estos fenómenos se agravan, también dentro del propio templo.

Los registros climáticos locales indican que la temperatura media oscila entre los 8,4 ºC de enero y los 28,7 ºC de julio, con un porcentaje de humedad que varía del 75 % en invierno al 32 % en verano, y precipitaciones que descienden hasta los 3 mm en julio y agosto, alcanzando picos de 76 mm en diciembre. Estas condiciones generan tensiones internas en la madera, favoreciendo los daños estructurales y el agrietamiento de las capas pictóricas.

A los factores medioambientales se suma el factor antrópico, derivado del uso litúrgico y devocional que la imagen ha mantenido durante siglos. Su exposición al culto ha supuesto movimientos por cambios de posición, exposición al humo de las velas, roces constantes, inserción de clavos y grapas para añadir ornamentos y manipulación inadecuada, todo lo cual ha acelerado su deterioro. Además, se conoce de forma verbal que esta Virgen gozó de un fervor extraordinario en tiempos pasados, lo que explica su actual estado de conservación, agravado por una reciente caída de la imagen.

El estudio técnico elaborado por Carmen Bernal parte de una metodología científica que comprende el análisis previo de los materiales, las patologías y los riesgos de conservación. A partir de este diagnóstico, se ha diseñado una intervención destinada a preservar la estructura, el uso y los valores culturales y estéticos de la obra. El proceso incluirá documentación fotográfica y lumínica (con luz visible y ultravioleta, además de radiografía si se precisa), revisión de las intervenciones anteriores, consolidación y refuerzo de los ensambles, saneamiento de fisuras y lagunas, reintegración volumétrica y cromática mediante técnicas reversibles, limpieza controlada para la eliminación de repintes y adhesivos, y aplicación de una capa protectora final. En el caso de no poder recuperarse la policromía original, se procederá a una reintegración cromática de mayor calidad, respetando siempre la materia primitiva.

Esta restauración integral se enmarca en el programa de Conservación y Puesta en Valor del Patrimonio Cofrade 2025 impulsado por la Diputación de Córdoba, que tiene como objetivo proteger, estudiar y difundir el patrimonio devocional de la provincia. Con esta intervención, la Parroquia de Las Santas Margaritas reafirma su compromiso con la conservación del legado histórico-artístico de la ciudad, asegurando la transmisión de su herencia espiritual a las generaciones futuras.

El comunicado ha desvelado que en los próximos meses se darán a conocer los avances y detalles del proceso, subrayando que esta actuación “busca preservar la belleza y el mensaje espiritual de la Virgen de Consolación, expresión viva de fe y memoria del pueblo cordobés”.