Huelva

La Virgen de la Victoria del Polvorín ya está en los talleres de Carrasquilla para su restauración

Que la Virgen de la Victoria del popular barrio del Polvorín de Huelva es una de las más veneradas de la capital onubense es algo que no escapa nadie.

La hermosa dolorosa del Miércoles Santo va a ser sometida a un proceso de restauración por el prestigioso Enrique Gutiérrez Carrasquilla.

La Virgen de la Victoria ya se encuentra en sus sevillanos talleres, por lo que sus fieles habrán de sobrellevar este compás de espera hasta que la dolorosa, radiante, vuelva a su lugar habitual de culto.

Según información del portal Tramo Cero, algunos aspectos que se tratarán a través de la restauración serán la fijación de la policromía, limpieza de la talla, la realización de un nuevo candelero, nuevas articulaciones y un nuevo sistema de fijación para la corona.

La imagen actual de María Santísima de la Victoria fue realizada en 1968 por el escultor sevillano, Luis Álvarez Duarte. Para esta talla, se dio vía libre al escultor, pero no se duda que D. Francisco Monís Cano, pusiera también su impronta artística en la ejecución de la misma, al menos aconsejando estilos, medidas, expresiones…

Esta imagen de María se concibió, en su representación cronológica, entre la adolescencia y la edad adulta. De facciones aniñadas, pero de gran entereza, concretamente 172 cts. desde la base del candelero hasta la cabeza, está ligeramente inclinada hacia delante, ladeando la cabeza hacia la derecha. La imagen tiene la cabeza, torso y manos realizados en madera de cedro, no así­ los brazos y rótulas, que son de madera de pino de flandes. La cabeza está tallada con una perfección asombrosa.

Las cejas arqueadas, párpados hinchados, nariz larga y fina, con labios carnosos perfilando una boca medianamente entreabierta donde pueden apreciarse los dientes superiores.

Su tez sonrosada y morena, dan en su conjunto, un aspecto casi humano a esta imagen. El pelo, tallado, se recoge a modo de roete. La imagen presenta una gran cantidad de veladuras que acrecientan y realzan su belleza. Las actuales manos, finas y de dedos alargados, son debidas a la gubia del insigne escultor D. Antonio Eslava Rubio.