La Virgen de Regla convirtió Chipiona en el mismo Cielo

El pasado 8 de septiembre Chipiona volvió a convertirse en el Cielo. Ese día tuvo lugar la tradicional procesión de la Virgen de Regla por el entorno del Santuario que lleva su nombre. Un año más el pueblo chipionero volvió a ponerse sus mejores galas para celebrar con filial amor y devoción la fiesta más importante del calendario festivo, la festividad de su patrona, la Virgen de Regla. Según la tradición, este acto simboliza el final de la temporada veraniega.

Desde primeras horas de la mañana el templo o Santuario franciscano era un continuo ir y venir de feligreses, (pese a ser día laborable) para contemplar la presencia de su Santísima Madre, Reina y Patrona dispuestas sobre sus andas procesional y demostrando, una vez más que el pueblo de Chipiona siempre se rinde a los pies de su Virgen de Regla. Decoraban el altar del templo seis cadenetas ornamentales con flores del tiempo blancas, como la pureza de la Virgen.

La procesión de la patrona del pueblo de Chipiona partió desde su santuario franciscano, pues franciscana es la congregación que cuida de Ella. A las seis de la tarde salió la procesión encabezada por la Cruz alzada del templo, que antecedía a las hermandades de la localidad, la hermandad del Rocío, la hermandad del Cautivo, la hermandad del Cristo de las Misericordia, la hermandad de Regla del Pinar, la Asociación Parroquial de la Borriquita y las autoridades del Municipio. Anunciando el paso de la Virgen se situaba el Simpecado que reproduce a la imagen fiel a su iconografía con corona imperial, ráfaga de plata y manto burdeos.

La Morenita, como le llaman cariñosamente los chipioneros partió recortando la fachada de su Santuario entre el fervor de su pueblo que la recibía con vivas y tracas de cohetes y una gran suelta de palomas al himno nacional.

Con la marcha de su Coronación, el cortejo fue avanzando con la solemnidad que le caracteriza, arrancando aplausos y vivas a su paso y meciéndose sobre los pies. Seguidamente con marchas alegres como Virgen de la Paz, Rocío o Rosario de Montesión, la Virgen bendijo la feligresía en un itinerario prácticamente centenario.

El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Música “Fernando Guerrero” de la localidad sevillana de los Palacios y Villafranca, bajo la dirección de Juan Manuel Busto Algarín.