La Virgen de Regla recorre las calles de Córdoba por última vez antes de su primera salida procesional

Esta mañana cuando el sol apenas reinaba en el azul del firmamento de la ciudad de Córdoba, María Santísima de Regla ha recorrido las calles del entorno de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Puerta Nueva, en la que pasa por ser la última vez que la personalísima dolorosa de la Salud ha salido a la calle antes de su primera salida procesional, que tendrá lugar el próximo Jueves de Pasión.

Desde las 7:30, acompañada de un nutrido cortejo y a hombros de su incipiente cuadrilla costalera la dulcísima imagen del añorado imaginero José Antonio Álvarez Unquiles ha derramado su magia y ha despertado el anhelo de quienes han tenido la fortuna de acudir a su presencia dejando volar la imaginación hasta el instante en el que vuelva a recorrer las calles de Córdoba en un Jueves de Pasión que pasará a la historia de las cofradías de la ciudad de San Rafael.

Bendecida en noviembre de 2019, la Virgen de Regla es una singular obra, dotada de una especialísima belleza, única, una dolorosa de expresión serena que bien podría ser catalogada como impresionista, huye de los cánones barrocos o románticos tradicionales para materializar, de manera rotunda, el personal modo de entender la imaginería de este Álvarez Unquiles. Con la incorporación de esta nueva imagen devocional a su patrimonio colectivo, la ciudad de San Rafael cuenta con una obra sin parangón, cuya estética converge hacia las nuevas tendencias que comienzan a abrirse paso en la escultura pasionista contemporánea que bebe del venero del realismo.

La Virgen de Regla nos desvela a María humana, María como Mujer y como Madre de Jesús, sin mayor halo que la divinidad que emana de su propia esencia. Una nueva obra para deleite de los cordobeses que muestra a una dolorosa en el momento en que reflexiona y asume la realidad que Dios ha reservado para su Hijo, la redención de la humanidad. Serena, agacha la mirada en un hondo sentimiento de tristeza. Con un semblante serio, el rostro de María cala directamente en la esencia profunda del devoto, reflejando magistralmente un ejemplo de psicología con la muestra de un dolor interno, a la par que infinito e incomprensible.

Los ojos vidriosos de la imagen invitan a la reflexión, haciendo propio el desconsuelo que sufre María en una resignación incuestionable. El sentimiento que invade a todo espectador de la talla se ve impulsado máximamente observando la piel pálida y levemente sonrosada del rostro. Apenas bastan dos lágrimas que surcan las mejillas de la encarnadura para quedar impactado ante un dolor tan realista, un dolor perfectamente plasmado por las manos de su autor, que observa emocionado desde el Cielo cómo cordobeses y cordobesas permanecen abatidos frente a la baja y profunda mirada de María Santísima de Regla.