La Virgen de Vida, Dulzura y Esperanza Nuestra: la gran ausente en el Vía Crucis Magno de Córdoba

Una de las ausencias más significativas del próximo Vía Crucis Magno de Córdoba, previsto para el mes de octubre, es la de María Santísima de Vida, Dulzura y Esperanza Nuestra, titular de la Hermandad de las Palmeras. Esta dolorosa, que comparte la advocación de la Esperanza y acompaña en su paso al imponente Santísimo Cristo de la Piedad, no formará parte del cortejo que conmemorará el VI centenario del ejercicio piadoso impulsado por el beato Álvaro de Córdoba. La única Esperanza de la capital que no estará, a expensas de lo que decidan los hermanos de la Hermandad de la Esperanza de San Andrés, que si ha sido invitada.

La exclusión de esta imagen supone una oportunidad singular desaprovechada, ya que su presencia habría significado la única participación de una Virgen bajo esta advocación integrada en un paso de misterio. Además, su inclusión habría permitido a los fieles admirar de nuevo al espectaular Cristo de la Piedad, una obra de sobrecogedora expresividad firmada por el imaginero Antonio Bernal Redondo, que se erige como uno de los grandes exponentes de la escultura sacra contemporánea en Córdoba.

La talla de la Virgen es una imagen de candelero, de autor anónimo del siglo XIX, labrada en madera de cedro y procedente de la casa-capilla que los padres claretianos regentan en la calle Doña Guiomar de Sevilla. En 1983 fue incorporada al conjunto del misterio, siendo situada a los pies del crucificado. Su advocación original fue Nuestra Señora de la Esperanza, pero con la redacción de los nuevos estatutos, se adoptó su título actual, de profunda carga devocional y teológica.

La imagen fue restaurada en el año 2015 por el propio Antonio Bernal, quien devolvió a la Virgen su prestancia original. Su advocación, inspirada en la antífona mariana de la Salve Regina, pone de relieve la dimensión esperanzadora de María como vida, dulzura y esperanza de los fieles cristianos, especialmente en los momentos de mayor tribulación.

La no participación de esta imagen representa una notable ausencia en el conjunto de las Esperanzas cordobesas que participarán en el Vía Crucis Magno, y priva al cortejo de una aportación única tanto en su vertiente iconográfica como artística y devocional.