Nuestra Señora de Villaviciosa ha quedado entronizada en el altar mayor de la iglesia de San Lorenzo de Córdoba con motivo de la celebración de sus Solemnes Cultos, protagonizando un montaje en el que tradición, devoción y memoria se integran en una cuidada composición efímera.
Para estas jornadas se ha dispuesto el tradicional aparato de cultos, instalado en el presbiterio y compuesto por gradas doradas y policromadas al óleo que ascienden hasta quedar coronadas por un templete. La estructura proporciona el marco ceremonial en el que la imagen de la Santísima Virgen adquiere especial protagonismo.
Un manto confeccionado a partir de antiguos bordados
Uno de los elementos más destacados de la presentación de la Virgen es el nuevo manto cónico, realizado a partir de antiguos bordados en plata conservados sobre un tejido de seda de tonalidad carmesí. La pieza ha sido donada por sus devotos y permite recuperar, mediante una nueva confección, una estética vinculada a estampas de épocas pasadas.
La imagen, conocida también bajo la advocación de Enfermera Celestial, aparece rodeada por los arcángeles Rafael y Gabriel. Ambos se sitúan junto a la Virgen entre numerosas calles de cera, cuya disposición convierte la iluminación en una simbólica ofrenda de amor.
El conjunto cultual incorpora además, en su eje central, la reliquia de primera categoría del Beato Cristóbal de Santa Catalina, titular de la Hermandad, reforzando el carácter devocional y solemne de este altar levantado con motivo de las celebraciones.
La imagen vicaria, preparada para la procesión
Paralelamente, la imagen vicaria de Nuestra Señora de Villaviciosa se encuentra dispuesta en su paso procesional. En esta configuración aparece acompañada por el vaquero Hermando y por la representación de la guardia portuguesa, elementos que forman parte de la particular iconografía vinculada a la advocación.
La Virgen luce en este caso su característico manto procesional de seda rosa bordado en plata, pieza que completa la estampa concebida para la celebración y establece una clara diferencia respecto al nuevo manto cónico empleado en el altar mayor.
Un exorno floral de tonalidades cálidas
La ornamentación floral ha sido planteada mediante una combinación de claveles, gerberas, fresias, lisianthus, gypsophila y hojas de eucalipto, especies que se integran en el conjunto mediante una paleta cromática dominada por los tonos rojizos, vainilla y blancos.
De este modo, el altar mayor de San Lorenzo presenta a Nuestra Señora de Villaviciosa en el centro de una escenografía de marcado carácter tradicional, donde la cera, las flores, las piezas de orfebrería textil y el aparato de cultos confluyen alrededor de la imagen, mientras el nuevo manto confeccionado con antiguos bordados en plata introduce una evocación directa de la memoria histórica de la devoción.











